Dos CGT, dos desencantos

Antonio Caló, dio el primer llamado de atención sobre las respuestas que espera del Ejecutivo Nacional que, por ahora, no lo atiende. El malestar se suma al de Moyano, enfrentado hace tiempo a Cristina.

El coqueteo de los dirigentes de la Confederación General del Trabajo oficialista (la CGT Alsina, o Balcarce, como irónicamente fue denominada), con Antonio Caló a la cabeza, hacia la presidenta significó una aproximación entre ambos que expulsó de al lado del Gobierno a Hugo Moyano y junto con él a toda la CGT Azopardo, e incluso llegó al desconocimiento de parte del Ministerio de Trabajo.

También en estos días, o al menos durante la semana pasada y la anterior, Hugo Moyano estuvo coqueteando, pero con quienes se oponen al Gobierno, o al menos quienes anduvieron diciendo que se sumarían a las protestas del 8N.

Pero ahora, hoy, justo en este día, el 8 de noviembre, dos noticias traen a primer plano a ambas CGT, y lo que habría que preguntarse es si esto no es la punta de un nuevo iceberg en ese tire y afloje que desde el Gobierno saben que deben mantener entre ambas organizaciones gremiales para concretar eso de divide y reinarás.

Mientras que por un lado los principales dirigentes de la CGT Alsina se mostraron preocupados por la ausencia de respuestas de parte del Gobierno a varios de sus reclamos, por el otro, Hugo Moyano sostuvo que “algún imbécil” colocó los carteles en nombre de la CGT que él conduce convocando a la movilización de hoy.

Desde la CGT Alsina, luego de una reunión que mantuvieron esta tarde y en la que estuvieron Caló, Armando Cavalieri, Ricardo Pinanelli (SMATA), Carlos West Ocampo (Sanidad), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Roberto Fernández (UTA) y Jorge Lobais (AOT), entre otros, salieron a decir que esperaban tener otra reunión con Cristina, porque, explicaron, "es la única que puede dar soluciones”.

Y Hugo Moyano, en declaraciones radiales, dijo: “Seguramente aparezca alguno de estos traviesos, estúpidos, imbéciles que quiera hacer alguna trapisonda y quiera responsabilizarnos a nosotros. Seguramente, reitero, que algún tonto o alguna tonta ha mandado a escribir esos carteles con los cuales no tenemos nada que ver”, a la vez que otros miembros de la CGT Azopardo hicieron declaraciones para varios medios en las que la consigna era la misma: ellos no apoyan el 8N, pero respetan cualquier protesta.

Reclamo de incumplimientos y despegues de convocatorias para la movilización hoy. En estos dos extremos se movieron en este día signado por el reclamo en las calles las dos ramas de la CGT, una, la Alsina, manifestando su preocupación por el incumplimiento del Gobierno pero despegando de ello a la presidenta, como si no tuviera nada que ver, y la otra, en una maniobra extremadamente política que puede tener sus réditos si la relación entre Caló y Cristina se resiente.

Y, mientras tanto, la CGT sigue fraccionada.