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Cornejo acusa. González responde. La crisis del radicalismo por la reforma de la Constitución. El partido promete continuar.

“Billetera mata galán”, dijo el ex diputado radical Alejandro Molero  a mediados de 2010, sugiriendo el pago de coimas dentro de la Legislatura, lo que casi le significó su salida. Dos años después, el presidente de su partido, Alfredo Cornejo, realizó declaraciones en el mismo sentido –“El Gobierno intenta comprar voluntades, corromper, dividir”- pero el Gobierno optó por minimizar las acusaciones: “Son parte de una campaña”.

“Hay un problema de conducción en ese partido, que no vengan a simplificar que sólo dos o tres legisladores están en contradicción. Hay dirigentes de muchísimo peso como (Roberto) Iglesias y (Víctor) Fayad que están a favor del debate”, señaló el funcionario, en referencia al presidente del Comité Provincia de la UCR, Alfredo Cornejo. “Cuando uno tiene que liderar una fuerza política, tiene que conducir, no mandar”, agregó González.

En este contexto, el ministro de Gobierno negó que las diferencias que surgieron dentro del radicalismo –cuatro senadores se separaron del bloque radical- surjan por la intromisión del oficialismo. “La UCR históricamente ha sido reformista. Que hoy la conducción se oponga, genera fricciones”, justificó el referente justicialista, a cargo del Ministerio de Trabajo, Justicia y Gobierno.

Durante el contacto con la prensa en el Cuarto Piso de Casa de Gobierno, González dedicó algunos segundos para referirse a Julio Cobos. Ayer, Francisco Pérez dijo que el ex vicepresidente está “fuera de la realidad política, cotidiana y territorial”, y hoy González agregó: “Cobos está en campaña. Hace ocho años dijo que iba a morir en el intento de reformar la Constitución. Ese cambio genera reacciones”.

“Cuando uno no puede conducir al conjunto tiene que analizar en qué está fallando y no echar culpa de que se rompen porque hablan con nosotros. Se rompen porque ellos no hablan con sus legisladores. Cornejo es el líder de una fuerza de la oposición y tiene problemas para conducirla”, completó González, después de reunirse con el gobernador y  Marita Perceval, delegada argentina en Naciones Unidas.