En Santa Cruz habían ocurrido serios incidentes y Máximo estaba a la cabeza del plan para desvincular la gestión de Cristina con los incidentes, ordenó a sus referentes a que abandonaran la administración y envió un comunicado sin sutilezas, "Hacerse cargo".
Un indiscutido líder juvenil, consejero de su madre, no hace declaraciones y mucho menos discursos públicos, vive en Río Gallegos pero suele instalarse en Olivos durante los momentos clave y cuando hay que tomar definiciones relevantes como los cierres de listas o el armado del nuevo gabinete.
Máximo se resiste a la exposición y delegó la conducción en una mesa colegiada de seis miembros, encabezada por el diputado Andrés Larroque. No hay decisiones importantes que se tomen sin consultarlo y ejerce, como lo hacía Néstor Kirchner, un diálogo radial con los integrantes de la jefatura. Cada uno tiene función y peso en la estructura. Por debajo, la agrupación se torna más anárquica.
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El crecimiento del poder de Máximo Kirchner
El hijo de la presidenta se mueve a gusto en los ámbitos políticos, sube o baja el dedo en los temas que le pueden traer problemas a la gestión de su madre. Diseñó la estrategia de ruptura con el gobernador Daniel Peralta en Santa Cruz. Máximo con poder absoluto.