De cómo hacerse eternos en el poder

Con el triunfo en plebiscito reeleccionista de Gioja, se afianza su intención de no renunciar al poder que ostenta. Eduardo Aulicino, del diario opositor Clarín, analiza el caso y, siguiendo su estilo, lo usa para atacar al gobierno nacional.

José Luis Gioja festejó anoche el triunfo que le permite poner en marcha su Plan B : sin chances de ser el candidato a vice de la Presidenta, va por la re-reelección en su provincia. Es un objetivo personal , casi por descarte, para mover el escenario institucional y avanzar con una reforma de la Constitución. Felicidad plena del gobernador, compartida con cierta discreción por Olivos, para evitar lecturas apresuradas –desanconsejables, al menos ahora– en el plano nacional. Cuestiones tácticas, frente a un fenómeno de fondo: por razones formales y por práctica extendida de los dirigentes, poco o nada queda del declamado discurso de la reforma política .

El eco del triunfo reeleccionista en el plebiscito de San Juan se debe, centralmente, a que no se trata de un fenómeno exclusivamente local, sino de una señal que trasciende los límites provinciales porque indica el desapego a los límites del poder y también la falta de voluntad para oxigenar la política . El tema, como siempre, es superestructural pero también social. Gioja destacó el altísimo porcentaje de adhesión a su proyecto, mientras que la oposición intentaba amortiguar en parte la derrota destacando los porcentajes de participación, a su juicio bajos.

Los ensayos re-reeleccionistas no siempre son exitosos, pero es amplia la lista de gobernadores que lo intentaron o forzaron las reglas al menos por un mandato. San Juan se suma así al grupo de provincias que integran Santa Cruz, Formosa y Catamarca.

Gioja le dedicó el triunfo a Cristina Fernández de Kirchner y reiteró su compromiso con el proyecto presidencial. Desde el Gobierno, prefirieron el bajo perfil , por cuestiones tácticas, aunque el mensaje sanjuanino sume a un contexto nacional bastante movido.

En rigor, los anticipos electorales registrados hasta ahora no han aportado novedades prometedoras en el renglón de la transparencia y mejoramiento de las prácticas políticas. Catamarca había exhibido la película más visible del clientelismo , con protagonistas del gobierno nacional y de la gestión provincial. Y en Chubut, todavía se discute en los tribunales el resultado final.

Pero sin dudas, en el nivel nacional, el mayor retroceso fue presentado, de manera paradójica, con el formal inicio de la reforma política. La ley que impone las internas abiertas y obligatorias, reglamentada en cuotas y en cámara lenta, seguramente tendrá un estreno por lo menos desalentador : por el momento, nadie imagina internas en los principales partidos.

La ley de internas incluye varios mecanismos polémicos , entre ellos los que perjudican a las agrupaciones menores, como el piso exigido para participar luego de la elección general. Y contra lo que se argumentaba cuando nació el proyecto, terminó consagrando el mecanismo de las colectoras . Se hizo con un eufemismo (listas de adhesión), dando por probado, como indicaban algunos de sus críticos, que la reforma no parece apuntada a fortalecer y democratizar a los partidos .

Lo más contradictorio y llamativo, de todos modos, es la práctica de resolver candidaturas en ruedas de dirigentes , más o menos amplias según la realidad de cada fuerza. No sólo ocurre a escala nacional: en la Capital, que votará dentro de dos meses, la mancha se ha extendido en los últimos días . Sólo queda que el dedo presidencial defina la disputa entre los candidatos K.

Todo esto, sin contar el desigual trato para el manejo de espacios en TV, que acota el juego de los candidatos pero no limita en nada la publicidad oficial en pleno tiempo de campaña.

Vale de todos modos cierto reparo público del oficialismo frente al avance reeleccionista del gobernador sanjuanino. Cuestión de formas, tal vez, como frente a la consigna “Cristina eterna” lanzada por una legisladora.


Fuente: Clarín.