La excelente noticia para Cristina es que tiene una intención de votos superior al 42%. La mala nueva para la Presidenta es que le cuesta romper ese techo y que la curva dejó de ser ascendente y empezó a girar en círculos. Hay un núcleo duro, impenetrable, que en muchos casos no sabe a quién votar pero sabe perfectamente a quién no votar: a Cristina. Estos datos la ponen a las puertas de la reelección pero, al mismo tiempo, le ofrecen a la oposición la gran oportunidad de encontrar el mejor candidato para dar una pelea digna que no sea una paliza. Me refiero a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 14 de agosto.
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