Dos elecciones necesitó el gobernador peronista disidente Mario Das Neves para convencer al país de que había derrotado al kirchnerismo en Chubut. Una general, el 20 de Marzo, y las complementarias de ayer, una insólita elección en sólo seis mesas que habían sido anuladas por la justicia provincial, después de unas elecciones complicadas y con demasiadas irregularidades, 70 días atrás. Por eso, menos de 2.000 personas debieron definir la gobernación, dos intendencias y la composición final de la Legislatura chubutense con urnas en Comodoro Rivadavia, Camarones, y Puerto Madryn. La historia dirá que el FPV ganó en estas complementarias por un puñado de votos, pero que no le alcanzaron para descontar la ventaja de 435 sufragios que le llevaba el PJ-Modelo Chubut.
Das Neves es un gobernador exitoso que termina ocho años de gestión con reelección inclusive, y que a esta altura del gobierno –intenso- muestra el cansancio del poder. Fue amigo político de los Kirchner hasta que tuvo la poco oportuna idea de decir “quiero ser presidente” a poco de asumir Cristina, en 2007, y ayer demostró que el kirchnerismo no es invencible. Pero en la victoria dejó jirones que afectaron la salud política de su proyecto. La pregunta es ¿Le sirve a la oposición el triunfo de Das Neves? ¿Alcanza para revitalizar al alicaído Peronismo Federal? ¿Puede entusiasmar a los radicales con una ‘pata peronista’ a falta de Hermes Binner? Difícil, pero no imposible. En el páramo en que se ha convertido la oposición, una botella de Coca Cola siempre viene bien, mientras no sea un espejismo.
El triunfo de Das Neves y su candidato local, el intendente de Comodoro Rivadavia Martín Buzzi, tiene muchos componentes regionales. De hecho, la mayoría de los integrantes del FPV en Chubut formaron parte de los gobiernos de Das Neves o se transformaron en sus aliados políticos. Algunos fueron incluso sus amigos personales, y transitaron juntos hasta las elecciones de 2009. Luego, todo se rompió, y el kirchnerismo encontró en los peronistas enojados de Chubut un caldo de cultivo ideal para hacer crecer al FPV de la nada, a casi todo. De hecho, los kirchneristas locales lograron escamotearle a Das Neves la mayoría legislativa, las intendencias de tres de las cinco ciudades más grandes, mayorías en concejos deliberantes, y ahora le darán la batalla interna por el PJ y las candidaturas nacionales.
En el medio, pasó de todo. La campaña chubutense fue particularmente cruenta, y el gobierno nacional apretó todo lo que pudo a su rival pingüino. Llegaron incluso al extremo de ‘esconderle’ dinero para obras, y de incautar 28 millones de dólares de un bono que Das Neves había emitido para financiar infraestructura y no depender de la chequera nacional. De allí para abajo, todo era válido. Campaña sucia, “carpetas”, operativos de prensa… El menú electoral fue completito hasta las elecciones del 20-M. Esa noche, los peronistas federales de renombre que viajaron a Chubut a festejar, entre ellos Francisco De Narváez, volvieron a Buenos Aires con ánimo de derrota. Aquel día el FPV logró instalar la idea de que hubo fraude, algo que no pudo probar, y consiguió en la justicia fallos favorables que desembocaron en las complementarias de ayer.
Después de aquella decisión judicial, hasta los comicios de este domingo, hubo veda política, y numerosas denuncias de clientelismo y ofertas cruzadas de lotes, electrodomésticos, favores, dinero, aprietes, y hasta turnos de hospital, según han descripto los medios nacionales que viajaron a la Patagonia a cubrir estas elecciones. De hecho, la ONG Poder Ciudadano se instaló en Chubut como garantía de transparencia, y envió una carta a cada uno de los casi 2.000 electores instándolos a votar y a evitar cualquier tipo de tratativas con punteros generosos. También pidió al gobierno provincial y a los intendentes la lista de sus últimos decretos, para detectar allí favores electorales ocultos.
La elección pasó, un disidente le ganó al kirchnerismo, y ello no es poco. Sirve incluso como empujón psicológico al Peronismo Federal, del que ahora Das Neves está distanciado. Pero hay otro jugador de las ligas mayores que ha festejado anoche. Francisco De Narváez trabaja en un difícil acuerdo para acercarle a Ricardo Alfonsín una pata peronista. En ese sentido, el triunfo del patagónico ayer alienta la conformación de ese espacio, mientras Duhalde y Macri tratan de tejer algún tipo de candidatura común, y Lilita Carrió, Hermes Binner y Adolfo Rodríguez Saá juegan su partido individual.
Ayer se supo: el kirchnerismo no es de acero. Pero la máquina no se ha frenado. En cuatro meses dejaron al gobernador local casi sin aire y lograron restarle importantes espacios de poder. Para Das Neves, el precio de su victoria fue altísimo. En marzo abandonó su incipiente carrera presidencial, y debió soportar el fuego cruzado de los medios kirchneristas acusándolo de fraude durante largas y tortuosas semanas. Aquello le produjo un daño institucional enorme a Chubut. Al final, es cierto, ganó. Entonces se le puede ganar al kirchnerismo. A Das Neves le llevó dos elecciones y un costo político enorme. Y esa sí que no es una buena noticia para la oposición.
(*) Ricardo Montacuto. Periodista. Ex director de MDZ Online.