Las PASO del domingo definen mucho más que la grilla de candidatos de octubre o cómo se ordenan las listas de los que tienen más de un postulante, o si los partidos minoritarios consiguen los 20.000 votos que necesitan para “pasar a la final” y jugarse en octubre la chance de llegar al Congreso de la Nación. Es así de simple: si CFK gana incluyendo Buenos Aires, es posible que haya más “modelo”. Pero si pierde, el mismo peronismo comenzará las exequias del kirchnerismo e iniciará el cambio de época. “No importa mucho… si no es Cristina… después vendrá Scioli, o el propio Massa, o los gobernadores… o incluso Macri que tiene mucho peronismo” dijo un peronista de los “de antes” que vio pasar todos los “ismos” en el justicialismo. Puede que tenga razón. La reunión de los gobernadores de la semana pasada con Daniel Scioli a la cabeza y un viaje reservadísimo que hubo en el helicóptero del bonaerense esa misma noche al que sólo subieron otros dos gobernadores, son pistas de esa misma metamorfosis que el propio peronismo huele en el aire, por una sencilla razón: es probable que el FPV sea la primera minoría el próximo domingo, pero con unos veinte puntos menos que en 2011. Suficiente para conservar ciertas ventajas en el Congreso de la Nación, insuficiente para pensar en cualquier fórmula con Cristina a la cabeza o con la continuidad de la mano de kirchneristas de paladar negro.
En Mendoza la situación es diferente. Esta es una de las pocas provincias con un radicalismo territorial con la potencia suficiente como para ganar una elección y aún gobernar en 2015 si las circunstancias se dieran y las internas habituales no canibalizaran esa fuerza. A cinco días de las elecciones, Julio Cobos mantiene ventaja en las encuestas. En la mayoría de los sondeos del propio PJ, los de la UCR y los del PD, el ex vicepresidente le lleva a la fórmula de Alejandro Abraham y Omar Félix una ventaja que va de 2 a 17 puntos según sea el encuestador. Sólo uno de los consultores “serios” de la provincia –Antonio De Tomasso- da hoy ganador al PJ con buena ventaja. Enrique Bolatti indica casi un empate técnico con tenue luz justicialista, y el resto le otorga a Cobos una diferencia a favor que llega a la victoria segura. En lo político, esta provincia es un dolor de cabeza para el peronismo porque Cobos es el “más odiado”. Pero el FPV de superestructura tiene hoy un problema más importante, que se llama Sergio Massa.
¿Y qué pasa hacia dentro de los partidos? El FPV ha salido a buscar entre 45.000 y 50.000 votos. “Son los que nos faltan y se consiguen con militancia pura. En estas horas lo que vamos a hacer es ‘casa por casa’ con la boleta en la mano y comprometer los votos que cada militante tiene que llevar. Yo creo que si promediamos los diez puntos que creen los radicales que nos llevan, con los dos puntos que dice la encuesta de Bolatti que tenemos nosotros, estamos cinco o seis puntos abajo… Y eso significa 45.000 votos. No estamos tan lejos y se puede ganar” se esperanza uno de los dirigentes más comprometidos con la campaña de Abraham y Félix. Una campaña fuera de lo habitual, con pocos liderazgos, y muy repartida en las responsabilidades internas. En esta última semana, la clave pasa por el trabajo de los intendentes.
El peronismo apuesta a la “unidad pura” y peinar cada departamento con su máquina territorial. Claro que no todos los jefes comunales piensan lo mismo. “Hay cosas que me hubiese gustado estén mejor… mi departamento lo han inundado de publicidad de Cobos, de carteles… el jingle… la TV… se ve una campaña en serio. Vos podés hacer seis reuniones de militancia todas las noches, pero la TV se mete en todos los hogares y la calle la ve todo el mundo. A nosotros, las elecciones de medio tiempo, las legislativas, siempre nos han resultado muy duras…” dijo un jefe comunal importante ante la requisitoria del periodista. -¿Pueden ganar?- fue la repregunta. –Estamos haciendo todo… nos estamos matando como si fuese la elección de gobernador, no quiero que nadie diga después que no puse todo… lo que digo es que está difícil- dijo el jefe comunal, que interrumpió una reunión con vecinos por asuntos de gestión para atender la consulta. Para este cacique departamental, uno de los verdaderamente importantes del peronismo, la campaña no fue suficiente. No es un punto menor. Analizando la campaña nacional, la más potente ha sido la de Cristina. De hecho ha logrado recortar ventajas en la provincia de Buenos Aires, e incluso es probable que el intendente Martin Insaurralde de la mano de Scioli le salven la vida a la presidenta con más votos que Sergio Massa este domingo, para alimentar las esperanzas hasta octubre. Pero ese mensaje contundente no ha logrado una buena traducción aquí. El proselitismo peronista ha resultado desteñido desde la estética al mensaje. Han trabajado más como una interna que como una elección general que todo el país está mirando, porque acá juegan dos precandidatos radicales a presidente de la Nación: Julio Cobos, y Ernesto Sanz.
El cuanto al trabajo departamental, el peronismo se ve bien en Las Heras, Guaymallén (dicen que Abraham tiene una buena ventaja en su departamento) San Rafael y los departamentos propios. Ven muy complejo Godoy Cruz, Capital (donde sus aliados tácticos Iglesias y Fayad no han logrado hacerle daño a Cobos), Luján, y los departamentos territoriales dominados por la oposición. En resumidas cuentas, en el peronismo saben que “corren de atrás” pero no dan esta elección por definida ni mucho menos. Eso ocurre en el gobierno, la campaña, y el entorno de los candidatos. Los intendentes son menos optimistas. Piensan que puede venir “la ola” por la enorme cantidad de desaguisados del kirchnerismo puro en el gobierno nacional: la inflación, la inseguridad, la corrupción, y el tratamiento “vamos por todo” conspira contra el voto independiente. El PJ más territorial sabe que viene el castigo de la clase media. Lo han sentido en la calle. En muchas casas no les abrieron la puerta. Por eso su propia apuesta es a reducir las ventajas lo más posible, como para llegar a octubre con vida.
Distinto se ve el panorama del otro lado del mostrador. Los radicales se sienten ganadores y sólo preguntan por cuánto. Los menos optimistas creen que la ventaja estará alrededor de los diez puntos, con Cobos por encima del 40 % y Abraham por arriba del 30 % de los votos. Esa proyección indica que octubre la UCR podría obtener tres bancas y el PJ, dos. Ese resultado significaría que la oposición mantendría su ventaja de 2009 y el PJ ganaría una banca. No está nada mal. Muchos peronistas firmarían ese resultado el domingo a la noche si se cumplen las últimas proyecciones de la UCR. Anoche mismo, en medio de la recorrida en el sur que incluyó hasta fuegos artificiales en Bowen (“parecía la Vendimia” graficó un dirigente), a Cobos le alcanzaron sondeos en los que su candidatura consolidaba los quince/diecisiete puntos de ventaja. “Y esto, si no viene ‘la ola’… hay que esperar y ver… pero venimos muy bien” dijo uno de los dirigentes que acompaña al ex gobernador y ex vicepresidente a todos lados. El propio Cobos parece más preocupado por la próxima etapa. Ha pedido más reuniones sectoriales con “médicos, comerciantes, profesionales, empresas…” y trabajar mejor en las propuestas concretas. Para el camino a octubre el ingeniero piensa en sumar a la promoción a los candidatos provinciales más fuertes y apostar a un plan de viviendas que será el eje del proselitismo hasta octubre.
Los radicales sienten que hay departamentos donde la elección esta jugada. Son Godoy Cruz, Capital, Luján, Las Heras, algunos gobernados por los azules, y la ven pareja en Guaymallén y más difícil en el sur. “A ver… todas las proyecciones indican resultados lógicos… no veo por qué un vecino de Guaymallén con los mismos problemas que uno de Godoy Cruz va a votar distinto cruzando la vereda y uno y otro departamento. Lo lógico es que en estas circunstancias gane Cobos, como es lógico que en Buenos Aires Cristina le pueda ganar a Massa… No hay tanta ciencia oculta en esto” se sincera uno de los dirigentes que cree en la victoria pero no festeja por anticipado.
Quedan pocas horas. Todos juegan al convencimiento casa por casa. La “pelea del ánimo” la va ganando la UCR, aunque el peronismo ha recorrido más territorio, sobre todo en las últimas horas. Cada dirigente justicialista, sobre todo candidatos y funcionarios, intendentes, o dirigentes sin rango…- sabe que la factura será dura si hay derrota y más aún si es por ventajas indescontables. Pero ya pasó en 2009 y el justicialismo se repuso hasta imponer un nuevo gobernador. El problema de la UCR es otro. Pueden ganar este domingo y en octubre. Pero deberán armar una alternativa de poder que convenza a la gente. Están muy lejos de esa construcción. Por eso, el cambio de época que se huele en el aire se está gestando en el propio peronismo.