Sanz no more

Ya no hay mendocinos peleando por la presidencia. Se bajó Cobos, enojado con Alfonsín. Y se terminó de bajar de la carrera el candidato que mejor había formateado la oposición para enfrentar a Cristina, el sanrafaelino Ernesto Sanz.

Por ello el radicalismo se ve obligado a consagrar como candidato único a Ricardo Alfonsín.
Pero el hijo del ex presidente no puede exhibir gestión ejecutiva ni trayectoria, salvo como dirigente político de comité y como parlamentario.

Con Sanz abajo, lo que en definitiva se terminó de hacer es impulsar un frente opositor que, obviamente, no lo puede encabezar Alfonsín.

¿Quién será el que ponga el rostro para competir contra Cristina?

Dadas así las cosas por demérito radical más que por mérito propio, Macri podría replantear su decisión casi tomada de luchar por la reelección.

Pero lo que queda para analizar es qué le pasa al país, incapaz de generar estructuras alternativas de poder político.

Podemos coincidir que Kirchner resucitó la política, ¿pero dónde están los políticos capaces de construir una alternativa?

El peronismo no kirchnerista está atomizado y asume posiciones que, en algunos momentos, parecen fragmentos de algún sketch de Alberto Olmedo sobre un país bananero: Rodríguez Saá recitando sonetos glorificantes a su minúscula realidad puntana, Duhalde vociferando grandilocuencias de otros tiempos y Carrió queriendo montarse a sí misma como la única alternativa.

Como viene la mano, la única figura “progresista” no K a la que se empieza a mirar es Hermes Binner. Pero antes, debe sortear una difícil plataforma: la división que su propio partido tiene en Santa Fe.