Durante el Acto Central no hubo campaña electoral. Ni oficialista, ni de la de la otra (no digo de la oposición porque eso, era, hoy no lo es). El único pícaro que amagó con hacer campaña fue Raúl Mercau el ministro de Producción que montado en sus sueños electorales, no aguantó la tentación y le estampó su cara al folleto oficial que promocionaba el brindis más grande ¿del mundo? Pero esa intención de Mercau quedó trunca y si bien el planfleto electoral encubierto fue distribuido en la Vía Blanca y el Carrusel no circuló en el Teatro Griego como le hubiera gustado del movedizo ministro.
La virreina guaymallina y la reina godoycruceña.
Hasta la elección de la reina dejó un sinsabor. Podría haber sido un final electrizante con fuerte contenido político, tenía todo para serlo, pero tampoco lo fue. Ganó Godoy Cruz por un voto, ganó Alfredo Cornejo uno de los precandidatos del radicalismo a la gobernación. Le ganó a Guaymallén, le ganó a Alejandro Abraham el justicialista y kirchnerista que hasta ese momento venía facturando y sacando provecho de su buen looby político. Pero el hielo pudo más. No se sintió el calor electoral (entre otros) de la máxima noche vendimial. Como si fuera una síntesis de esto, la fría belleza de Gabriela Koltes le ganó a la sensible gracia de María Florencia Moralla.
En términos políticos, Cornejo fiel a su forma, mostró medidamente su entusiasmo pero admitió que electoralmente el resultado de la votación vendimial "ayudaba" a su posicionamiento. Cornejo siguió cultivando su perfil analítico antes que su emoción.
Abrahám y Cristina, al fondo Néstor, en el hotel nuevo.
En el mismo contexto, Abrahám que ahora aspira a ser reelecto había tejido una interesante trama de relaciones para facturar distintas circunstancias políticas a su favor. Después de mucho tiempo un presidente, en este caso presidenta, iba a pasar una noche en Mendoza y en esta oportunidad el Hotel Intercontinental de Guaymallén era el lugar elegido. Así, por primera vez se rompía la tradición de mantener el lugar de residencia transitoria de los presidentes en Mendoza que hasta ahora había sido el Hotel Hyatt, heredero del antiguo Plaza Hotel.
Abrahám hizo todo bien en este sentido y terminó su obra política con el obsequio de un gigantesco cuadro de Néstor Kirchner, obra del artista plástico guaymallino Norberto Filippo, que conmovió a Cristina. A Abrahám sólo le faltaba la corona vendimial para terminar una feliz cosecha, pero no se le dio sólo por un voto.
El otro que contribuyó con esa frialdad política fue Celso Jaque aunque para él ese estado gélido fue un bálsamo después tres vendimias fragorosas donde de distintos modos el gobernador fue escaldado por el monstruo que normalmente serpentea por las gradas del Teatro Griego. Ese ser animado por la muchedumbre bautizado cariñosamente como “Frankito”. La noche del sábado no se presentó, se quedó dormido entre la antipatía del público o el desdén que representa para el mendocino medio hoy la política.
Jaque y Miranda posan juntos a sus esposas.
Jaque, como se ha dicho, puso su cuota para que esto ocurriera. Con el pretexto de un acto homenaje al gran actor y dirigente social David Blanco, fallecido recientemente el gobernador se presentó en el lugar serrano una hora antes de la fiesta cuando se estaban acomodando los primeros espectadores. El homenaje al Negro Blanco era merecido pero se notó que fue un pretexto de Jaque o de los estrategas oficiales para esquivar el abucheo popular, porque casi no hubo información previa de esta actividad oficial y sorprendió a los periodistas asignados a la cobertura vendimial quienes vieron como el mandatario llegó temprano y lo “madrugó” a Frankito.
Una postal estética de la tercera fiesta dirigida por Walter Neira.
Por todo esto en medio de un clima electoral ganó la indiferencia masiva, que dio la sensación de traducirse también en el poco entusiasmo que despertó la bien lograda obra artítica de Walter Neira que propuso una puesta escénica minimalista con un gran sentido estético. Pero quizá demasiado refinado y poco popular para el gusto de Frankito que se durmió entre las gradas aunque algunos aseguran que en realidad no fue al Teatro Griego porque se cansó de bramar ya que, al final, nada cambiará en este año electoral.