Dime qué cara pones y te diré a qué aspiras

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

Alejandro Cazabán no es la misma persona que hace tres años asumió como secretario general de la Gobernación.

Su deseo de convertirse en el nuevo gobernador de los mendocinos ha hecho que cambie en 180 grados su cara, sus gestos y su actitud.

Cazabán siempre operó en las sombras del gobierno de Celso Jaque y fue apareciendo de a poco en las conferencias de prensa cuando tenía una tarea puntual: destruir -por medio- de la palabra a los radicales a los que acusó de ser los “jinetes del Apocalipsis” y de “poner palos en la rueda”, porque le complican la vida a Jaque y no lo dejan gobernar.

Fue el que, marcado por el enojo, acusó desde la Legislatura a los empresarios Vila y Manzano de “extorsionar” al gobierno.  Y el que siempre habló en defensa de Jaque en cuanto acto pudo.

Pero todo esto nunca fue de manera muy simpática, precisamente, todo lo contrario.

Ahora, con sus deseos de ser el “conductor”, ha cambiado totalmente. Ya no está serio. Su rostro adusto y su talante malhumorado quedaron atrás. Aquel gesto se borró para siempre. O, por lo menos, hasta que se defina su candidatura a gobernador que debe disputar con casi todo el gabinete que lo acompaña y su aliado interno, el intendente de Las Heras, Rubén Miranda.

Por ahora, Cazabán demuestra que siente que la vida le sonríe. Y le responde de igual modo.