Ojo, Ciurca no es Racconto

El nuevo vicegobernador no tiene ninguna intención de perder ni ceder el protagonismo que está acostumbrado a poner sobre la mesa. Por eso, la relación de gobernador y vice, esta vez, será un tema de interés provincial.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

El gobernador Francisco Pérez logró imponerse en gran medida en su primera disputa con su vicegobernador, Carlos Ciurca. Fue cuando logró dominar la mayor parte del gabinete, en el que colocó a gente de su confianza, cercana a sus afectos o bien, de las que aceptó la recomendación de algún dirigente y amigo. Todo eso fue “paquismo”, salvo los cargos en los que no pudo resistir la demanda de puestos por parte del dirigente lasherino.

No caben medias tintas en la relación: en esta fórmula gubernativa no hay un Racconto. Entre Paco y Ciurca, el más “nuevo” es el primero. El vicegobernador quiso ser gobernador y resignó esa posibilidad. Representa mucho más que quien le acaba de ceder el sillón en la Legislatura: Ciurca tiene territorio propio, trayectoria militante y poder real. Cristian Leonel Racconto fue convidado a integrar la fórmula con Celso Jaque cuando media docena desistió de hacerlo, pifiándole a los pronósticos, aquellos que decían que el malargüino no tenía chances de ganar frente a un radical como César Biffi que, más allá de su tibieza, venía escolado nada menos que por Julio Cobos y Cristina Fernández de Kirchner.

Racconto fue vicegobernador y, aun sin historia ni pasta política, fue un problema para el gobernador, más que para su gobierno. En el caso de Ciurca, su resistencia, su falta de apoyo o su retiro liso y llano de la mesa de las decisiones podría representar un problema más grave: sería, entonces, un escollo para la gestión de gobierno, además de un fracaso para el gobernador.

Es verdad que si decimos que Ciurca no es Racconto, también hay que saber que Pérez no es Jaque o, al menos, el nuevo mandatario tiene como consigna diferenciarse de los aspectos que (encuestadores y agentes de marketing mediante) tiene perfectamente en claro que no debe repetir.

Así planteadas las cosas, la tensión dentro de la fórmula gubernativa puede ser motor político o una bomba de tiempo. Por ello, vale la pena estar atentos a esta relación, porque, sin dudas, Carlos Ciurca no tiene ninguna intención de pasar desapercibido.