Para La Nación, es el elegido K. No sólo porque lidera la única provincia grande afín al kirchnerismo, sino porque Cristina le dio el guiño necesario para avanzar con una reforma constitucional que permita, entre otras cosas, la posibilidad de su reelección. Por eso mismo, su futuro político -y por ende, el de los mendocinos- aparece dependiente del futuro mismo del kirchnerismo.
El centenario matutino porteño ensayó este domingo un perfil del gobernador Francisco Pérez, en el derrotero político que lo llevó a dirigir la provincia, su cercanía con Cristina, los cacerolazos y la rivalidad creciente con Carlos Ciurca por la sucesión.
"Sabe que su experiencia es seguida de cerca en la Casa de Gobierno", refleja La Nación sobre Pérez, a quién de entrada definen por su "hiperatividad nata" y la ventaja de contar con la "billetera oficialista". En un repaso hecho con celeridad, se recuerda su camino hacia la gobernación de Mendoza, principalmente ya como "superministro" de Celso Jaque en el área de Infraestructura.
"Debe haber sido en ese tiempo, macerado al calor santiagueño, que Paco Pérez supo del valor de los padrinazgos políticos en el peronismo", remarca Adriana Balaguer en su nota, para dar cuenta de la relación que forjó con el ministro Julio De Vido.
Sin embargo, pese al ascenso, la lucha por el poder estando ya en la gobernación surgieron en el primer año de su gestión. Ahí es donde aparece la figura de su vicegobernador, Carlos Ciurca. "Antes del cierre de 2012, mientras el gobernador mendocino estaba de vacaciones, su ambicioso vice cuestionó el alineamiento del gobierno provincial con la Casa Rosada y le recomendó a la Presidenta que desista de la re-reelección y "garantice la continuidad del proyecto", remarca La Nación.
En breve, también aparece la rutilante figura del asesor de imagen, Mario Riorda, sobre quién descansó una buena parte de la campaña electoral y que mandó a ocultar a Jaque. Y la relación con Celina, su esposa, de quien se dice que se ha vuelto "fanática" de la llamada política 2.0.
La Nación registra, a su vez, dos hechos que "descolocaron" al gobernador. Uno de ellos, el cacerolazo ciudadano cuando ya se había transparentado el sueño reeleccionista. Y la silbatina que recibió en el partido de Los Pumas.
"Por ahora Paco Pérez escucha, negocia y espera. Tampoco se trata de tirarse a la pileta, no es lo suyo. Si hasta ya dio muestras en el pasado de saber bajarse a tiempo, como cuando mandó a archivar el proyecto de la mina San Jorge (para extracción de concentrado de cobre en Uspallata) porque el 75 por ciento de los mendocinos estaba en contra".
Este apunte de La Nación sobre aquel viraje significativo en la campaña, también sirve para explicar la estrategia sobre la reforma de la Constitución mendocina. Proyecto que "duerme su siesta estival a la espera de la Vendimia y del instructivo que envíen desde Olivos".
Y concluye: "Una vez más, sabe que la última palabra sobre su futuro político difícilmente le pertenezca. La suerte política de los mendocinos, por mucho que les pese, está atada a lo que Cristina decida en Buenos Aires".