“La Argentina baila un día al compás del precio de la soja y otro al ritmo de la economía brasileña, los canales directos a través de los cuales ya se perciben los coletazos de la crisis internacional: así de grande es la dependencia de factores que no pueden ser gobernados desde aquí. Sin embargo, el combo será incompleto si quedan afuera desajustes internos evidentes .
“En 2008–2009, el discurso oficial consistió en atribuir los problemas propios por entero al temblor externo. Omitió incorporar, entre otros, el impacto del conflicto con el campo y el efecto de la estatización de las AFJP en la fuga de capitales, que, al margen de toda evaluación política, gravitaron en las expectativas y en el desempeño de la actividad económica.
“Desde luego, el considerable peso de la soja y de Brasil justifican poner allí una lupa grande. Pero si es relativamente sencillo trazar escenarios en base al comportamiento de ambas variables, más difícil les resulta a analistas y empresarios resolver un acertijo clave. Concretamente, qué hará el Gobierno con aquellos desequilibrios de la economía que le pertenecen sin vueltas .
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Clarín: la soja, Brasil y la decisión de Cristina
Alcadio Oña escribe sobre la relevancia brasileña y del famoso “yuyo”, pero lo más importante es la visión de la presidenta.