La promoción industrial

El ideologismo conservador absolutamente hegemónico que domina el medio local en materia de pensamiento económico, producto entre otras cosas de una Facultad estatal mediocre, desertora y represora, inhibe plantear correctamente la cuestión de la promoción industrial.
La promoción industrial es contraria al modelo de desarrollo nacional impulsado desde 2003.

Consiste en una reedición del “ofertismo” doctrina dominante en los ’80, bajada desde las “reaganomics” (de Ronald Reagan).

¿Qué es el ofertismo? Políticas de oferta, promover la oferta. ¿Cómo? Bajando los impuestos a las empresas y a los ricos.

De ninguna manera es eso lo que hace falta en Argentina. Bajar los impuestos a los empresarios en un contexto de demanda firme sólo sirve para aumentar aún más su margen de rentabilidad (hoy bueno); no aumentará la producción por esa medida ni se incrementará la inversión.

¿Genera desarrollo en la región? Muy por debajo de otros usos alternativos de los fondos derivados. Es decir, si se destinan fondos del presupuesto nacional de otro modo en esa región tendrán mayor impacto.

¿Cómo? Por ejemplo comprando a productores locales a partir de acuerdos de inversión, producción y compra por parte del Estado. Invirtiendo en infraestructura. Dotando a la región de energía. Capacitando las personas en actividades industriales. Dando créditos para instalar industrias. En fin, el estímulo a la demanda ha sido la lógica del modelo que debería preservarse, no derivar en ofertismo innecesario.

Ahora bien, es necesario terminar con el chauvinismo mendocinista que no lleva a ningún lado. Necesitamos políticas que realmente equilibren el país. El verdadero nombre del federalismo es integración y equilibrio. Son insostenibles las diferencias abismales de desarrollo entre regiones. Y eso es también un problema de los mendocinos, es un problema de todos los argentinos.

El pensamiento económico local luce largamente rezagado en relación a las propuestas nacionales. Generar reflexión autónoma es importante para muchas cosas, entre otras, cuidarnos.