Diputados y senadores de la oposición intentarán avanzar a partir de hoy en el debate de una serie de cambios en el sistema previsional. Las reformas por tratarse implicarían una mejora para los haberes de los jubilados y pensionados, pero cuentan con la resistencia del kirchnerismo, que señala que no podrían afrontarse los costos.
Para los autores de los proyectos, sin embargo, la fuente de financiamiento debería ser el fondo de garantía del que dispone la Anses: hasta ahora, no se utilizó nada de esos recursos para beneficiar a los pasivos. El fondo está integrado por el dinero que se había acumulado en las cuentas de ahorro de quienes estuvieron afiliados al eliminado sistema de capitalización, y el valor de los activos financieros en los que está invertido es de aproximadamente $ 150.000 millones.
Según datos de la Anses, hacer frente a los proyectos de la oposición significaría una erogación de unos $ 34.000 millones por año. ¿Qué efectos concretos tendrían los proyectos? Si bien en el Congreso hay textos presentados que contemplan una gran diversidad de aspectos del régimen jubilatorio, lo que se debatirá a partir de hoy pone la mira en tres cuestiones:
La jubilación mínima: se propone atar su monto al salario mínimo, vital y móvil, hoy de $ 1500. Algunos proyectos, como el de los diputados Eduardo Ibarra, Enrique Thomas y otros del Peronismo Federal, o el del senador socialista Rubén Giustiniani, buscan llevar el haber básico al 82% de esa cifra. Con los valores actuales, eso implicaría una mínima de $ 1320. El texto propuesto por la diputada Fernanda Reyes y suscripto por sus pares de la Coalición Cívica, habla de llevar el haber mínimo a la misma suma que el salario básico, lo que significaría un aumento del 67 por ciento.
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