Pensamiento y pasión

La muerte de Kirchner dejó en evidencia, con una claridad pocas veces vista, cómo los pensamientos, aun aquellos más revestidos del uso de la razón, son hijos de las emociones.

La muerte de Kirchner dejó en evidencia, con una claridad pocas veces vista, cómo los pensamientos, aun aquellos más revestidos del uso de la razón, son hijos de las emociones. Mostró cómo la pasión pasiviza al pensamiento poniéndolo a su servicio. Y lo débil que resulta la lógica en esos casos, al convertirse en mero títere de los deseos que viene a justificar.

Ante la muerte de Néstor Kirchner, la gran mayoría de las reflexiones se polarizaron entre aquellos para quienes el oficialismo encontraría en este nuevo ciclo dificultades (gobernabilidad, administración del poder, manejo económico) y aquellos que pusieron énfasis en ver las facilidades (popularidad de Cristina, oposición sin un enemigo).

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