El karma de una sociedad embrutecida

Una interpretación plausible pero acaso esquemática se desplegó después del asesinato del joven militante del Polo Obrero Mariano Ferreyra. Se afirma que esa muerte es finalmente el resultado de un clima de violencia verbal y simbólica generada por el Gobierno, sus socios sindicales y ciertos compañeros de ruta desaforados como, en su momento, Luís D´Elia y, recientemente, Hebe de Bonafini.

No puede desecharse esa causalidad, pero corresponde reexaminarla, y matizarla con argumentos complementarios y en algunos casos contradictorios. Sugeriré algunas variantes. O mejor: algunas preguntas. Primero: ¿El peronismo ha sido a lo largo de su historia promotor o amortiguador de la violencia política? Después, habría que esclarecer cuál fue durante estos años la actitud del Gobierno respecto de la violencia. La segunda pregunta es entonces: ¿los Kirchner la fomentaron o la mitigaron?

Seguí leyendo esta columna en La Nación. Hacé clic aquí.

Dejanos tu opinión y recomendale la nota a tus amigos en Facebook y Twitter.