La increíble suerte del señor Cobos

Pocas veces en la vida se generan chances políticas como las que suele tener el vicepresidente. Cómo y por qué el gobierno nacional le ayudó anoche para que vote el desempate a favor del 82% móvil en haberes jubilatorios, en contra de lo que quería la Casa Rosada.

Hay tantas posibilidades de contar en el Senado de la Nación con dos desempates que modifiquen la vida política de un país, como de acertar las dos primeras bolas de una ruleta en un casino que inaugura, en una tardecita de primavera. Pues bien… Julio César Cleto Cobos (55), ex gobernador de Mendoza y Vicepresidente de la Nación, concretó ambas proezas. Anoche, aunque sin tensión social ni rutas cortadas por todo el país, imbuido de su “estilo Cleto” aprovechó el segundo penal de su carrera y desempató la votación de 35 votos por bando, con un puntinazo inmisericorde, fuerte, alto y arriba. Así, convirtió en ley el 82 % móvil para las jubilaciones.

Y los jubilados lo van a amar por eso a lo largo y ancho del país. No importa que Cristina vete esta ley en las próximas horas.

Y sus rivales en la interna tendrán que poner mucho más empeño. Todas sus construcciones políticas han retrocedido anoche varias casillas.

¿Es Cobos un tipo de suerte? Quién sabe, pero a la suerte hay que ayudarla. Y la verdad es que después del pico de popularidad del “No positivo” contra las retenciones móviles al campo, el vicepresidente ha venido en descenso en los sondeos de opinión. Hasta sus conmilitones le han acusado de no construir, de "jugar para él" y de esquivar la generación de volumen político. Su regreso al radicalismo ha estado pleno de escombros, su figura ha quedado en medio del fuego cruzado y parte de su propia tropa lo ha abandonado a su suerte en el campo de batalla. Sí, a su “suerte”. Esa misma que ha dictaminado que hasta anoche fuese simplemente “uno más” entre los precandidatos radicales. Ni siquiera gozaba del privilegio de ser el primus interpares. Para él, nada. Sólo el sometimiento a la rosca radical como todo horizonte posible.

Pero, la fortuna proverbial del vicepresidente apareció nuevamente en escena con ayuda incluso del oficialismo, que forzó la votación empatada para obtener a cambio un veto más sencillo. En efecto, el presidente de la bancada justicialista, el sufrido rionegrino Miguel Pichetto, quería levantar a alguno de sus senadores de la banca sabiendo que la votación estaba perdida, para no regalarle a Cobos un nuevo baño de popularidad gratuita que lo agigante. Pero la orden de la Casa Rosada fue bien distinta: había que obligar al vicepresidente al desempate. “El veto es más fácil así. Como Cobos es el representante de la opinión del Ejecutivo en el Senado, y la violó porque el deseo de Cristina era otro, el veto presidencial no tendrá que fundamentar en contra de las jubilaciones del 82 % móvil. Eso sería políticamente incorrecto. Sólo apelarán a la interpretación constitucional de que el vicepresidente no votó como delegado fiel del poder a la presidenta” contó anoche un senador que vivió el proceso desde cerca. La pregunta es… ¿Le importará algo a la gente de este entramado institucional, o les bastará con saber que Cleto aprobó una ley de equidad social que será vetada por el gobierno sin piedad, porque faltan pesos para solventar el sistema? Habrá que estar atento a las encuestas en los próximos días.



Estará contento Ernesto Sanz, porque el previsible crecimiento de Cobos obligará a Ricardo Alfonsín a hacer algo más que radicalismo clásico y eso mantendrá en movimiento a la UCR. Estarán contentos los cobistas de la primera hora -y de la segunda, y de la última- en Mendoza, porque este voto los fortalece en la interna doméstica. No estarán tan felices en el gobierno local, porque Cobos es el enemigo que los derrotó por una friolera de puntos en las elecciones de 2009, y la razón por la que Kirchner suele llegar al borde del destrato con el peronismo mendocino. Qué decir, finalmente, de los radicales de entrecasa que reniegan del vicepresidente.

Pregunto de nuevo. ¿Cobos es un tipo de suerte, o sabe ayudarla? En verdad no tengo respuestas. Sólo puedo decir que el rubio runner de la política es un goleador al estilo de Martín Palermo, capaz de convertir con cualquier parte del cuerpo desde las posiciones más insólitas, cuando las papas queman. Anoche, el vicepresidente facturó. Y con su estilo tan simple como insondable, confuso de tan claro que pretende ser, se anotó una victoria importante. Los demás, como dice el dicho popular, a jugar con tierra por algunos días. Ya tendrán tiempos mejores.