Un hombre solitario, Julio Cobos, que tomó la decisión más importante de su vida rodeado sólo por su familia, maltratado por el oficialismo en las últimas semanas, terminó con una forma de gobernar y con un estilo de mandar que duraron cinco años.
Cobos no fue un verdugo oportunista, sino la expresión última y definitiva de una crisis que había dejado al kirchnerismo sin opinión pública, sin confianza social en la economía, sin aliados y sin gran parte del peronismo. Se necesita cometer muchos errores políticos para convertirse tan rápidamente en un paria de la política después de usar y abusar de un poder hegemónico durante un lustro.
Una cierta ceguera política se apoderó del liderazgo político de la Nación, que le impidió ver que ya no era hora de doblar la apuesta, como lo había hecho siempre el kirchnerismo, sino de apaciguar los conflictos que podían crecer al calor del descrédito oficial.
(impresión de pantalla - haga clic aquí, para ver el video)
Crecieron, hasta tomar la dimensión de la enorme derrota de esta madrugada.
"Es la decisión más difícil de mi vida". La frase de Cobos daba vueltas por los portales cuando faltaban diez minutos para las cuatro de la madrugada. El discurso del vicepresidente sugería que su voto de desempate sería negativo y nadie quería perderse la primicia, aunque sea por algunos segundos. Crítica Digital llegó unos minutos más tarde que Infobae y La Nación, pero ganó en calidad. Clarín, por ejemplo, renovó sólo el título y el material quedó desactualizado. El apuro llevó a más de uno a cometer "errores de dedos": se leyó "desempartar" y también "canmpo".
(imagen de archivo Página 12)
A las 4.30, la noticia explotaba por internet. "Con el voto en contra de Cobos, el Senado rechazó el proyecto oficial", titulaba La Nación, mientras Clarín elegía una frase más alarmista: "Crisis en el Gobierno: sorpresivo voto del vice Cobos contra las retenciones". Critica señalaba que "Cobos definió la votación en Senado: le dijo NO a las retenciones al agro", mientras Perfil anunciaba la "histórica derrota del kirchnerismo".
(imagen de Clarin - de archivo)
Ya había pasado las cinco de la mañana y recién entonces Google Noticias daba cuenta de la votación en el Senado. El título de El País había cambiado: "El 'número dos' del Gobierno tumba la ley agraria de Fernández". Página/12 daba señales de vida con un título fiel a su estilo: "El satánico Doctor No".
Y entonces llegó el aluvión popular: los usuarios se largaron masivamente a opinar.
"Gracias Cobos por tanta grandeza!", escribió alguien que se hace llamar kitty320 en los comentarios de uno de los portales.
Y las opiniones se multiplicaron por cientos en pocos minutos, por todos los diarios online.
Analisis afirmó que "ganó la república federal democrática. ¡Viva la patria!".
Un tal con_permiso le habló directamente al nuevo ídolo de la web: "Admirable toda tu charla! Me devolviste la fe!!".
Según Jedi, "ha nacido una nueva república, más equilibrada entre los tres poderes. Cobos presidente".
Gastonphk: "Gracias ingeniero Cobos, Dios lo bendiga!!. Y mucha fuerza porque lo necesitamos mucho".
Alo: "Es el primer senador que se ganó la jubliación de privilegio".
MiPieIzquierdo: "Me queda una hora para dormir antes de salir a laburar. Una hora para soñar que nuestra Nación puede salir de la mediocridad. Gracias Cobos".
"Cobo tu decisión fue la correcta , pocos hubieran hecho lo que hiciste , la verdad es que hay que tener el valor que estuviste vos de verdad mucha gracias y ojala alguna vez la mayoría de los políticos sean así ..!!!"
(imagen de archivo Diario La Nación)
La relación fue aplastante: de cada centenar de comentarios a favor de la decisión del presidente del Senado, apenas dos o tres mostraban su descontento.
Pasaron cuatro años de aquel "no positivo" que hasta camisetas y ringstones teléfonicos originó. El Vicepresidente de los argentinos teminó su mandato, tal cual lo había prometido, el mismo día que reasumía como mandataria Cristina Kirchner, acompañada por otro Vicepresidente.
Hace cuatro años, la Historia comenzó a juzgar a los Vicepresidentes argentinos