Dos mil millones de dólares se fugaron del sistema financiero en junio lo que proyecta para fin de año unos 17.000 millones de la misma moneda, en la mayor crisis de confianza que ha vivido el país desde el 2001. Martín Redrado, presidente del BCRA, se lo reconoce en voz baja a los gobernadores. En Mendoza, cae la recaudación en picada y sube el gasto, desnudando la confección de un presupuesto falso armado sólo para el año electoral. La oposición reclama y pone en agenda los números del Indec y pide la cabeza de Guillermo Moreno, el polémico Secretario de Comercio interior. Pero Armando Boudou, el nuevo ministro de Economía de la Nación, dice y se desdice, y no sólo no tiene el poder suficiente para sacarlo a Moreno de escena, sino que lo ratifica. Y con ello, el festival de cifras sospechosas sobre la economía del país.
La Presidenta convoca al diálogo con grandes anuncios, pero la oposición desconfía de la autenticidad de las intenciones, y de la utilidad de la agenda de temas a tratar. Las sospechas se confirman cuando Juan Carlos Mazzón, el mendocino que opera en la Casa Rosada, llama en secreto a radicales y cobistas que ya se reunieron con el ministro del interior Florencio Randazzo, para que se reúnan otra vez, pero afuera de la sede del gobierno y con el jefe de gabinete Aníbal Fernández. Es decir, con Néstor Kirchner.
En Mendoza, el gobernador Celso Jaque no ha hecho ni siquiera eso. Mientras el Estado provincial atraviesa serias dificultades, el mandatario se ha encerrado en sí mismo y en su entorno después de perder las elecciones, designando un “nuevo gabinete” que en realidad en vez de ampliar la base de consenso social y político, la achicó. No consultó ni siquiera con el PJ. Entre las designaciones, puso al frente de la Dirección General de Escuelas a un contador con escasa o nula experiencia en gestión educativa, como muestra palmaria –una más- de los desaciertos e improvisaciones de este gobierno.
Jaque parece no haber entendido el mensaje de las urnas, transmitido por una sociedad que reclama cambios urgentes. Pasados 22 días desde las elecciones, el único diálogo del partido del gobierno fue el pase de facturas entre distintos grupos, para ver quién fue más o menos responsable de la derrota, y cómo se mantienen y reparten las cuotas de un poder escaso y declinante. La única excepción fue la dura carta del dirigente Roberto Picco, vicepresidente del PJ y Secretario General de la CGT local; quien denunció “lo que el 90 % del peronismo piensa” pero no dice. Los cambios que hizo Jaque, dicho sea de paso, debieron haber sido realizados hace por lo menos un año, cuando ya se advertía la desastrosa gestión que harían tanto Iris Lima en la DGE como Guillermo Migliozzi al frente de Producción.
El peronismo quedó así cada vez más desunido y repleto de resquemores, cuando debiera estar cohesionado para trabajar como un verdadero partido de gobierno en una situación de emergencia económica y social. En este marco, finalmente Jaque se reunió con los intendentes luego de jugar a las escondidas unos días, y entre todos encontraron una salida política: enviar al gobernador a pedir plata a Buenos Aires, en un extenso periplo de fotos sociales con los miembros del gabinete nacional. Es decir, kirchnerismo bobo, cuando el gobierno nacional ya les está advirtiendo a los gobernadores que no habrá un peso este año. Además, en lo estrictamente político, Mendoza ya dejó de ser el lugar estratégico para vencer a Cobos. Fue aquí donde el Frente Cívico ganó, lo que ha confinado a Jaque al rincón del humor K. ¿Por qué ahora deberían los Kirchner interesarse en nuestra provincia? De paso, el ‘álbum’ de fotos conseguido con cuanto ministro halló Jaque en la semana, no es una acción siquiera decorosa para un jefe de gobierno de una provincia como ésta.
En la Salud, los trabajadores denunciaron penalmente al gobierno por su incapacidad para protegerlos de la Gripe A. Médicos y enfermeros se contagian por el virus, y en los hospitales faltan desde alcohol en gel hasta barbijos, y los médicos se las arreglan como pueden. Enfermándose, claro.
Una noche cualquiera, en plena restricción de reuniones públicas por la pandemia, un periodista de MDZ halla a dos niños menores de edad, hermanitos, en la madrugada, buscando hacerse de un par de pesos para tomar el colectivo que pasará a las cinco y media de la mañana, y volver así a su casa. Si no consiguen dinero viajarán “de prepo”. En una breve entrevista, reconocen que comen cada tanto, y que no saben leer ni escribir. ¿Cuántos miles hay como ellos hacinados en el Gran Mendoza? ¿Y cuántos en las zonas rurales?
Si lo descripto hasta aquí no configura una emergencia económica y social, de la que el gobierno, la oposición, y los sectores de la producción y el empleo deben hacerse cargo… Entonces… ¿Qué es?
Hay más: el manejo de la pandemia que hizo el gobierno provincial resultó un fiasco tanto en la capacidad para atender con seguridad a los pacientes, como para tomar medidas de prevención general que han sido incomprensibles y contradictorias. Y sobre todo convenientemente tardías, sólo puestas en marcha luego de las elecciones del 28 de Junio. Los empleados de los hospitales mantienen los servicios en condiciones laborales de alto riesgo, y funcionarios de primer nivel de la salud como el cuñado gubernamental Ricardo Landete y el titular de la Osep Marcelo Costa, pasaron unas saludables vacaciones uno en Bélgica, y otro en el Caribe.
Los números fiscales están en rojo, aun antes de que se verifique en las cuentas provinciales el impacto en gasto y las consecuencias recesivas de la gripe A, por claros errores en la conducción de Hacienda. Y no se trata sólo del ministro Adrián Cerroni, sino también del gobernador Jaque y de la Legislatura que aprobó un presupuesto irresponsable. El balance del primer semestre, publicado por MDZ, lo demuestra.
Mientras todo esto ocurre y el peronismo que tiene la responsabilidad de gobernar se debate entre subsistir, y las internas casi deportivas, la oposición, especialmente el Frente Cívico y el Partido Demócrata, han adquirido cómodas plateas para ver cómo el gobierno tropieza, sin atinar a ningún movimiento para ayudar a los mendocinos. Pesan más los descréditos políticos que aún pueda seguir cosechando Jaque, que la necesidad, por ejemplo, de declarar la emergencia económica, social y sanitaria, y abrir el presupuesto 2009 para rediscutir la pauta de gastos y recursos. Es más importante la necesidad de llegar mejor a 2011 y hacerse de la gobernación, que apostar ahora por una provincia que está virtualmente paralizada.
Pero los políticos no son los únicos responsables. Los empresarios mendocinos llevan ocho meses tratando de formar una confederación que los reúna, para reclamar en conjunto y ofrecer salidas estratégicas y pensamiento a los gobiernos provinciales de manera permanente, y no lo consiguen. Las situaciones sectoriales, y los reclamos particulares de cada uno de los grupos, parecen incidir más que la necesidad de trabajar en conjunto. Así, muchos dirigentes empresarios y de entidades comerciales optaron por reunirse de manera individual con Celso Jaque, y llevar así agua –escasa- para su propio molino. La “agenda de los mendocinos” que años atrás logró fijar un norte quedó desarticulada.
En este marco de emergencia, a pesar de los esfuerzos de Jaque por demostrar que Néstor y Cristina sí van a ayudar a Mendoza, no cabe esperar demasiado del gobierno nacional. El escenario es muy complicado desde lo económico. Todavía no hay signos de salida de la recesión, sino que ésta pareciera profundizarse. Por primera vez, el Indec “morenizado” reconoció el freno del crecimiento en los números crudos: tras una caída del 0,5% en el último trimestre de 2008 frente al trimestre previo, el primer trimestre de este año mostró un crecimiento nulo: sólo el 0,1%. Eso, es estancamiento. Y la conducción económica deberá hacer muchos esfuerzos para evitar problemas severos en las cuentas fiscales, cumplir el pago de la deuda pública (con compromisos muy fuertes hasta 2012) y mantener un tipo de cambio que sea competitivo pero que no dispare los precios internos. Por eso no hay que esperar nada importante del gobierno nacional. Ni siquiera, que se cumplan las promesas de “obras electorales” anunciadas antes del 28-J.
La provincia está al borde del desgobierno. Hay un gobernador que hace poco y nada, por que no sabe qué hacer, y una oposición que lo mira ocupada en sus propios asuntos y lo deja solo. Las fuerzas sociales, en tanto, buscan salvarse por sí solas, o con acuerdos particulares con el gobierno.
Si algo demuestra la historia es que Mendoza es capaz. Tanto de vencer al desierto, como de superar cualquier crisis. Aun el gobierno de Celso Jaque puede hacerlo. Para ello se deben buscar soluciones en conjunto, priorizando los intereses comunes. Y esto no es una frase hecha. Hoy casi no hay sector de la economía mendocina que esté afuera de esta emergencia.
De manera urgente, los partidos y las fuerzas del trabajo y la producción, consumidores, ONGs, gremios… deben establecer una agenda mínima de corto plazo y otra igual o más importante de temas estructurales, en el marco de un diálogo político y social con metas concretas. Un temario mínimo debería abarcar la apertura de los números fiscales de Mendoza, para transparentar la verdadera y compleja situación, y acordar las formas para terminar el año en las mejores condiciones posibles. Posteriormente se deben tratar los lineamientos del presupuesto 2010. Debe discutirse además la ayuda a los sectores productivos más golpeados por la crisis internacional y la caída del consumo local, a los que se suman las actividades económicas afectadas por la pandemia. Debe debatirse también la relación con los municipios que están en igual o peor situación financiera que la provincia y que pueden colapsar en sus servicios o sus finanzas sino reciben más recursos. Algunos tienen dinero para llegar sólo hasta agosto o setiembre. Y hay que establecer un plan de emergencia social para evitar las consecuencias desastrosas del desempleo creciente, junto con un “blanqueo” de los planes sociales y de los padrones de beneficiarios, a fin de brindar la ayuda de manera correcta y no como herramienta clientelar.
Ya no hay lugar para el "sálvese quien pueda" o el socorro individual. Mendoza atraviesa una gravísima crisis que lleva varios años, y que eclosionó con la crisis internacional y nacional, marco agravado por la mala gestión del gobierno actual, y -de manera coyuntural- las consecuencias económicas de la pandemia.
Si Mendoza no reacciona, si sus dirigentes no comprenden que estamos en una crisis que se ha venido anunciando, y que ahora –gestión de Jaque mediante- se ha manifestado con todo su poder destructivo, los tiempos por venir serán más duros aún. Y esos costos, en dinero, recursos, trabajo, y sufrimiento, los padecerán aquellos que menos tienen, y que –curiosamente- son los mismos a quienes todos dicen defender.