Chascomús lloró a su líder puertas adentro

En la localidad bonaerense de Chascomús no hubo clases en las escuelas, el palacio municipal estuvo desierto, y hasta la sucursal provincial de ARBA -la agencia recaudadora que controla Santiago Montoya- cerró sus puertas aun cuando el feriado era sólo local.

Casa de estilo colonial de Raúl Alfonsín en Chascomús.
Casa de estilo colonial de Raúl Alfonsín en Chascomús.

Chascomús, la ciudad nativa de Raúl Alfonsín se mostró paralizada por la noticia de la muerte de su hijo pródigo, y se vieron calles desoladas, escuelas y edificios públicos vacíos, y rostros de congoja en cada esquina.
  
Apenas se conoció la información sobre el estado de salud del ex presidente, el pueblo se mostró movilizado en la calle Mitre esquina Cramer, frente a la casona de estilo colonial que vio crecer y hacerse político al caudillo radical.
  
Con las reuniones buscaban acompañar a la distancia al hombre que, a 123 kilómetros de su ciudad natal, atravesaba sus últimas horas en su departamento de Barrio Norte.
  

Pero esa imagen de pueblo movilizado quedó en el pasado de manera fuertemente contrapuesta: "no había casi nadie en las calles y nadie se tomó el feriado", contó a Noticias Argentinas el periodista de Radio Chascomús Horacio Reynoso.
  
Los medios de comunicación locales realizaron ediciones especiales: los diarios hicieron una recopilación de su vida; las radios retransmitieron viejas entrevistas a los periodistas locales; y hasta el canal local de cable puso una transmisión en vivo desde Capital para seguir las alternativas del velorio.
  
"Alfonsín era muy atento con los medios locales. Hace tiempo que no lo hacía por su enfermedad, pero habituaba visitar algún medio y hablar de todas las cosas", destacó el periodista local.
  
A tal punto fue su apego por el periodismo, que el ex presidente supo estar al frente del diario El Imparcial, donde se desempeñó como director desde el 1973 hasta 1975.
  
El día de su muerte cinco colectivos con vecinos, funcionarios y legisladores partieron hacia el Congreso nacional para participar de los funerales oficiales, y un grupo más se prepara para salir a las 7:30 de mañana para llegar a su despedida en el Cementerio de la Recoleta.
  
El resto del pueblo de Chascomús participó de la misa de las 18:00 que presidió el obispo diocesano, monseñor Carlos Humberto Malfa y que fue para recordar al líder radical.
  
Todavía se recuerda la anécdota de aquel día en que, tras la caída de su gobierno en 1989 y con un gran pesar entre los radicales, el ex presidente pasó por delante del Comité Radical de Chascomús y lo encontró cerrado.
  
La historia, de la cual fueron testigos vecinos del pueblo, cuenta que Alfonsín agarró un hacha y cortó las cadenas que cerraban las puertas y dijo: "nunca esta casa radical debe estar cerrada".