Los habituales pasilleros de la Casa de Gobierno no salen de su asombro: por primera vez en mucho tiempo ayer se percibía una sensación potente de alegría.
¿Consiguieron plata para seguir gobernando? ¿El Gobernador tendrá otro nieto? ¿Otro juez desimputó a algún funcionario por el Cadillacsgate?
No, no.
Según cuentan, ministros y subsecretarios entraban y salían del Cuarto Piso con risas de oreja a oreja y hasta algunas lágrimas, en señal de que la felicidad pudo volverse carcajada.
¿El motivo? Embocaron una con el tema de la castración de violadores y percibieron que la gente, por primera vez en mucho tiempo, los acompañaba en la "gesta".