En la madrugada de hoy, el diputado Miguel Angel Pichetto hizo suyas las palabras del Evangelio de Juan y lo hizo, nada menos, cuando le exigía al Vicepresidente de la Nación que asumiera su responsabilidad. “Presidente, Jesús les dijo a los discípulos: Lo que haya que hacer, hagámoslo rápido" destacó el senador rionegrino poniendo en un verdadero apriete a Julio Cobos.
El evangelista Juan cuenta una parte fundamental de la vida de Jesús de esta manera, un momento clave como es aquel donde él hace público que lo van a traicionar. Judas estaba allí, junto con los otros once discípulos. Sólo él entendió el mensaje. Y terminó entregando al Hijo de Dios.
“Tras decir estas cosas, Jesús se conmovió en su espíritu y dijo con toda claridad: ‘En verdad les digo: uno de ustedes me va a entregar’. Los discípulos se miraron unos a otros, pues no sabían a quién se refería. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba recostado junto a él en la mesa, y Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara de quién hablaba. Se volvió hacia Jesús y le preguntó: ‘Señor, ¿quién es?’ Jesús le contestó: ‘Voy a mojar un pedazo de pan en el plato. Aquél al cual se lo dé, ése es’. Jesús mojó un pedazo de pan y se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. Apenas Judas tomó el pedazo de pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: ‘Lo que vas a hacer, hazlo pronto’. (Jn; 13, 21-27).
No hay dudas que sin Judas, Jesús no sería quien es. Para unos, intentó salvarlo; para otros, fue un traidor. Hay muchas versiones encontradas a través del tiempo con respecto a la acción del Iscariote. Es más, en “El evangelio según Judas”, narrado por Jeffrey Archer y que reproduce la visión del hijo del discípulo, Judas fue sorprendido en su buena fe y utilizado por el poder romano para poder llegar a Jesús. Una especie de reivindicación, de volver a poner su nombre del lado de los buenos, de saber que era el rol que tenía que cumplir en la historia.
No quedan dudas que Cobos tiene que haberse encomendado a Dios más de una vez antes de emitir palabra. Y refugiado en ellas, habló.
“La historia me juzgará” dijo antes de emitir su NO.
Por un momento, se tiene que haber sentido Judas. ¿Pero cuál de los dos: el usado por el poder romano para llegar a Jesús o el que lo entregó por treinta monedas de plata?
Cobos tiene razón: la historia lo juzgará.