Luego del terremoto político con epicentro en el Congreso que sacudió esta madrugada al país cuando el vicepresidente Julio Cobos votó en contra del Gobierno, el kirchnerismo comenzó la remoción de escombros en rescate de sus heridos.
El día después de la mayor derrota que haya experimentado el kirchnerismo el Congreso era un casi un oasis de paz en comparación con los agitados días que se sucedieron cuando la presidenta Cristina Kirchner envió el fallido proyecto de ratificación de la Resolución 125.
La primera reacción en el oficialismo fue un encuentro entre los presidentes de las bancadas de Diputados, Agustín Rossi, y del Senado, Miguel Angel Pichetto, quienes fueron contactados por la jefa de Estado, quien quiere reunirse con los legisladores "fieles", o sea con los que votaron a favor.
La fecha y lugar de la cita todavía no fue definida, pero podría ser mañana por la tarde en la Residencia de Olivos.
Allí se tomarán decisiones vitales sobre el futuro de ambos bloques, y fundamentalmente sobre cómo será de ahora en más la relación con Cobos y los legisladores K.
El tema Cobos era hoy excluyente dentro el kirchnerismo, donde se cuestiona duramente la actitud de los senadores radicales K y de su jefe político.
"La Concertación claudicó totalmente en el primer conflicto", señaló una fuente de la bancada de senadores justicialistas, que consideró que de ahora en más la relación con el vicepresidente "se limitará a lo institucional".
En especial, se le cuestiona no haber anticipado cuál sería su posición en caso de desempate.
Una alta fuente del kirchnerismo aseguró a Noticias Argentinas que "en ningún momento hubo la certeza" de que votaría en contra, aunque reveló que ayer alrededor de las 19 Pichetto se comunicó con Cristina para transmitirle su "impresión" de que Cobos se pronunciaría por el no.
Agregó que de todos modos la Presidenta ordenó que se siguiera adelante con la sesión, descartando la posibilidad de pedir un cuarto intermedio.
Ante la incertidumbre de qué haría Cobos, el presidente provisional del cuerpo, José Pampuro, uno de los que tiene una mejor relación con el mendocino, se reunió con el vicepresidente fuera del recinto mientras se desarrollaba la sesión.
Le propuso que se ausentara en el momento de la votación, para que en ese caso el propio Pampuro –como marca el reglamento- presidiera la sesión, y en consecuencia la definiera a favor del Gobierno.
"Cobos se negó, es claro que ya tenía decidido qué hacer, y creo que tenía preparado el discurso que hizo. Él no improvisa, hace que improvisa", opinó uno principales integrantes del bloque del FpV.
Las fuentes de esa bancada explicaron que Pichetto accedió al pedido de Cobo de hablar antes de desempatar porque todavía quedaba una esperanza de que votara a favor.
Sobre el pedido de cuarto intermedio que sugirió Cobos antes de votar, que fuera rechazado tanto por el FpV como por el radicalismo, se indicó que no había ningún margen para que algún legislador cambiara de posición e inclinara la votación.
"Había cinco millones de personas mirando por televisión, si uno se daba vuelta lo colgaban en una plaza pública", se explicó.
Sobre la imposibilidad del oficialismo de asegurar los votos necesarios para convertir en ley el proyecto, se admitió que "faltó gestión política".
"Nos manejamos mal. El Gobierno tenía que haber puesto en el Congreso a alguien de peso, temas de esta importancia no se pueden manejar por teléfono", se añadió.
En cambio, se reconoció que desde el radicalismo se operó bien, y se hizo notar que el dirigente Leopoldo Moreau se apareció por los pasillos del Senado para hablar con el santiagueño Emilio Rached cuando aún no se conocía qué decisión iba a adoptar.
También se dijo que Rached recibió una llamada del ex presidente Raúl Alfonsín para tratar de convencerlo de que votara en contra.
Respecto del futuro del bloque, desde su conducción se planteó la necesidad de dejar pasar unos días hasta que se serenen los ánimos, por lo que no sería convocada la semana próxima, sino la siguiente.
"Tenemos un dato que es la pérdida de senadores, tenemos que reconstituir el bloque", se hizo notar, y se planteó que hay que diferenciar entre quienes votaron en contra por compromiso con las zonas sojeras a las que representan, de quienes tuvieron "intenciones políticas".
Se reconoció que podría haber una "escisión" del bloque, pero se aclaró que era muy pronto para tomar decisiones al respecto.
Por su parte, uno de los oficialistas que votaron en contra negó que vaya a plantear un cambio de autoridades de la bancada, pero consideró que este tema se manejó mal.
"En las reuniones de bloque a mí nadie me preguntó qué pensaba sobre el proyecto", sostuvo la fuente y dijo que a Pichetto "lo presionaban desde el Gobierno, y él nos transmitía esa presión a nosotros", lo que a su juicio fue perjudicial para el oficialismo.
Agregó que el Gobierno se equivocó al no tomar en cuenta la reacción que hubo en el interior contra las retenciones, y el impacto que tendría en el Senado, cuerpo que representa a las provincias.
"Muchos diputados no son muy conocidos en sus provincias y se animaron a votar a favor, pero en el Senado hay dos ex presidentes, varios ex gobernadores y políticos de larga trayectoria, que no podían avalar ese proyecto", concluyó.
El kirchnerismo, en revisión
El sector político que lidera Néstor Kirchner revisará su política hacia adentro y fuera del peronismo. Intimidades de la derrota.