La presidenta Cristina Kirchner llamó telefónicamente al senador por Río Negro, Pablo Verani, para pedirle que vote a favor del proyecto oficial de las retenciones móviles. El diario Crítica de la Argentina, relata la conversación: “Nunca te pedimos nada. Ésta es la primera vez. Pablo, necesitamos tu voto.”
El legislador elige las palabras: “Ya tomé una decisión. El proyecto, así como está, no lo puedo votar. Tendríamos que haber hablado antes”. Cristina Fernández insiste. Sin éxito, dice “por favor”. La jefa de Estado está impaciente por el desenlace aún incierto que tendrá la votación de las retenciones móviles en el Senado. Y se ocupa desde ayer de presionar personalmente a los senadores que considera “persuasibles”.
El operativo tenaza comenzó el lunes. El jefe de la bancada oficialista, el también rionegrino Miguel Ángel Pichetto, convocó a Verani a su despacho y fue directo al grano: “Pablo, ¿qué vas a hacer?”. El ex gobernador le respondió que él había dejado clara su posición: “La resolución 125 es confiscatoria e inconstitucional”. Pichetto le dijo que estaba en juego la moneda de cambio que habían recibido los tres diputados: la promesa de una rebaja de 5% en los derechos a la exportación de las peras y manzanas del Alto Valle. Verani dijo “no”.
Entonces, Pichetto le pidió una gestión a aliado Miguel Ángel Sáiz, gobernador rionegrino y radical K. Sáiz llamó el martes, desde Viedma. “Nunca te pedí nada”, le dijo. “Miguel, soy yo el que nunca te pidió nada”, le respondió Verani, el promotor político de Sáiz. El gobernador reportó el segundo fracaso y Pichetto avisó a Olivos, donde tienen decidido que ese voto no se les puede escapar.
El miércoles llamó Néstor Kichner. Verani no lo atendió: tenía el celular apagado. Pero escuchó el mensaje grabado: “Le llamo de parte del doctor Néstor Kirchner. El doctor necesita hablar con usted. Puede llamarlo a su celular”. El senador se agendó para la mañana siguiente devolver el llamado. Se le anticiparon. A las 9.45, antes de que se reanudara el debate en el plenario de comisiones, sonó su teléfono. “Le hablo de Casa de Gobierno, la presidenta de la Nación se quiere comunicar con usted. Un momento por favor”, dijo la operadora. Un instante después, Cristina Fernández le pidió que reviera su postura y destacó que su voto era “indispensable”. Que con su ayuda “se podía volver a hablar del tema de las frutas de su provincia”.
Verani es el octavo dudoso que contabiliza Pichetto. Los otros son Elena Corregido, María Díaz, Horacio Lores, José Martínez, Emilio Rached, Élida Vigo e Isabel Viudes. Sobre ellos recaerá en los próximos días la presión oficial. Ellos son la bisagra. Pero ninguno quiere ser el voto 37, el que decida el partido.
Cristina llama para presionar
En pleno debate en la Cámara de Senadores para aprobar el proyecto oficial sobre las retenciones, la presidenta llamó personalmente al senador por Río Negro, Pablo Verani. “Nunca te pedimos nada. Ésta es la primera vez. Pablo, necesitamos tu voto”.