Julio Cobos atraviesa uno de sus peores momentos desde que es vicepresidente de la Nación. Y la caída en picada no sólo se debe al descontento profundo de la Casa Rosada por su reunión con los gobernadores de ayer. A esto se suma la rabia de la oposición legislativa del Senado, que lo acusa a coro de haber evitado un encuentro con los mandatarios opositores, reunión que Cobos habría abortado para evitar que se profundizara su debacle.
Hoy, Cobos decidió no acudir al Senado por un fuerte estado gripal. Sin embargo, los senadores opositores maquinan otra versión: dicen que el vice habría decidido quedarse en su casa para evitar duras recriminaciones de figuras de la talla de Hilda Chiche de Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá, por el episodio del día anterior.
La historia a la que tuvo acceso exclusivo MDZ comenzó en momentos que el vicepresidente se aprestaba a reunirse con los gobernadores de Córdoba (Juan Schiaretti), San Luis (Adolfo Rodríguez Saá) y Santa Fe (Hermes Binner).
A esa hora, los senadores opositores planeaban juntarse por separado con los gobernadores, después de que concluyera el cónclave con el vicepresidente. Para ello hicieron un pedido formal a través de una nota que lleva la firma de Sanz, Gerardo Morales, Carlos Rossi y Samuel Cavanchick, entre otros. Además, hubo gestiones informales: Ernesto Sanz en persona llamó a Cobos por teléfono celular para ratificarle el pedido.
De acuerdo con las fuentes consultadas, Cobos respondió que sí. Y habilitó para el encuentro una de las salas más importantes del Senado. Se trata del salón gris, lugar reservado para las reuniones de Labor Parlamentaria de la Cámara Alta.
La reunión de senadores opositores en el salón gris era un dato comentado ayer en la Cámara Alta. Pero nadie sabía para qué estaban allí. Hoy se supo: esperaban un encuentro reservado con los gobernadores para hablar de las retenciones, la cual finalmente no se produjo y es origen de un escandalete.
Es que, de acuerdo con el relato de las fuentes consultadas, después de habilitar el encuentro, el vicepresidente habría cambiado de opinión. Azotado por la Casa Rosada por los medios–había salido a atacarlo el propio jefe de gabinete, Alberto Fernández-, Cobos habría abortado el encuentro de senadores opositores y gobernadores para no empeorar más el panorama y hasta habría solicitado a los gobernadores opositores que no hicieran declaraciones a la prensa sobre lo que hablaron con él.
Los gobernadores aceptaron no ir al encuentro con los senadores de la oposición, pero sólo uno de los tres no dio declaraciones a los medios: se trata de Hermes Binner, quien no apareció en la sala de conferencias de prensa del Senado.
Pero lo que más les molestó a los bloques opositores es una nota de puño y letra de Cobos en la que el vicepresidente atribuye a los gobernadores, no a su pedido personal, la suspensión del encuentro paralelo. Este diario tuvo acceso a esa nota, que está escrita en el reverso de la que le habían presentado los senadores. Allí, el vicepresidente sostiene que fueron los mandatarios provinciales los que desecharon la audiencia, “por cortesía” con él.
Tensión
Aunque este episodio que le agrega más problemas a Cobos sobrevoló hoy la reunión de Labor Parlamentaria del Senado, ni una palabra se dijo allí del faltazo de Cobos. “Nadie explicó y tampoco nadie preguntó porque faltó el vicepresidente a la labor”, dijo una fuente que estuvo en ese encuentro a MDZ.
Varios interpretan que el mendocino habría preferido evitar las recriminaciones de los senadores, con los que semana a semana arma los temarios de las sesiones. Sin embargo, la versión oficial se mantuvo en firme: el estado gripal es la razón, insistieron en la presidencia de la Cámara Alta, no su situación política con la Rosada ni ninguna otra situación.
Así las cosas, el armado de la sesión de mañana con los jefes de los distintos bloques quedó en manos del kirchnerista José Pampuro, presidente provisional del Senado. Ante él, el bloque radical adelantó que instalará con fuerza el debate respecto de la suspensión de la resolución 125, que fijó las retenciones móviles.
Sin embargo, los propios radicales son conscientes que el número no les alcanza para torcerle las manos al oficialismo, que no aceptará acelerar el debate de las retenciones, que está instalado en la Cámara Baja. Apenas quieren blanquear qué opina cada uno al respecto, ya que la votación sería nominal.
En tanto, Cobos decidió desde su casa que por ahora dejará en manos de otros radicales K su defensa ante los ataques de la Casa Rosada, que lo han debilitado muchísimo. Hoy salió en defensa suya una de las figuras de los radicales K: el diputado Daniel Katz. También se pronunciaría otra figura importante del sector, el intendente de Junín, Mario Meoni.
Habrá que ver si estas defensas le alcanzan a Cobos para controlar un temporal político que empeora y se generaliza.