Perdió Mendoza

Con la participación de cinco de los diez diputados mendocinos del PJ kirchnerista, la Cámara de Diputados de la Nación logró aprobar y girar al Senado la prórroga del impuesto al cheque, sin aumentar su coparticipación a las provincias. Así, Mendoza se perderá de recibir casi un millón de pesos por día. Con ese dinero se podrían mantener los comedores comunitarios por 5 años, construir 90 escuelas por año, o sacar a todos los chicos de la calle de Mendoza para que vayan a la escuela. Pero no, el gobierno provincial decidió subordinarse a las necesidades de caja y electorales del estilo K de hacer política. Y así, otra vez, perdió Mendoza.

Parte del bloque del FPV aplaude la prórroga del impuesto.
Parte del bloque del FPV aplaude la prórroga del impuesto.

¿Qué puede hacer un gobierno –estándar, sin demasiadas luminarias- con un millón de pesos extra por día, en una población como la de Mendoza? Si se trata de “hacer”, hay mucho. Pero vamos por partes. Nuestra provincia no percibirá ingresos por casi un millón de pesos extra al día, porque la Cámara de Diputados de la Nación, contando con la sumisión y el levanta-manos automático de cinco de los diez diputados nacionales mendocinos, ha aprobado la prórroga del impuesto que grava los créditos y débitos bancarios, más conocido como impuesto al cheque; sin aumentar la coparticipación de este gravamen a las provincias, tal como pedían la oposición, muchos gobernadores que decidieron no militar en el felpudismo, el cobismo, e incluso varios diputados peronistas, entre ellos Enrique Thomas. En consecuencia, haber cajoneado la distribución equitativa de este impuesto “de emergencia” creado en 2001 por Domingo Cavallo, le significa a Mendoza perder la oportunidad de recaudar unos 330 millones de pesos al año, en calidad de “extra”.

Como se puede ver, el estilo prepotente de hacer política, el férreo control de “la caja” sin importar qué pasa en las provincias, y la necesidad urgente de financiarse; se han impuesto por sobre la negociación racional entre el gobierno y los mandatarios provinciales para distribuir el impuesto de manera más equitativa, aunque sea de manera gradual. Claro que la postura genuflexa del gobierno mendocino, y por ende de los diputados, postergó –una vez más- a esta provincia que subsiste sin plan, sin norte, sin estrategias, y sin representantes capaces de conducirla por el sendero correcto. Y, como tantas veces desde que es gobernador de la provincia, el contador Celso Jaque ha decidido poner las necesidades concretas del matrimonio presidencial, por encima del interés común de los mendocinos. Habrá que ver cómo explica ahora el gobernador que el auténtico jefe político del país -Néstor Carlos Kirchner- y su señora esposa la presidenta Cristina Fernández, van a compensar a los mendocinos por la pérdida de oportunidades, y de soluciones para muchos problemas que –si bien son de arrastre- la administración Jaque no acierta a resolver.


Qué hacer con esa plata
Si el Congreso lograse la coparticipación plena del impuesto, Mendoza recibiría casi un millón de pesos más por día. Buen dinero. No vendría nada mal para emprender algunas acciones que rieguen un poco el páramo. Por ejemplo:

-Con un millón de pesos por día se puede sacar a todos los chicos de la calle del Gran Mendoza, y enviarlos al colegio. El plan piloto que logró reincorporar a 600 niños que no iban a la escuela -y que estaban en la calle- al sistema educativo, costó en 2007 500 mil pesos. Podrían implementarse dos programas de éstos por día o lo que es más racional, sostenerlo en el tiempo.

- Es el equivalente al presupuesto actual destinado al Ministerio de Seguridad. Es decir, se podría tener el doble de equipamiento policial y de efectivos uniformados.

-Anualmente, representa seis veces todo el presupuesto destinado a políticas de Niñez y Adolescencia. Con un millón diario de pesos se podrían abrir los centros de tratamiento para adictos que hacen falta.

-Una escuela tipo cuesta 4 millones. Una escuela estándar, 2 millones. Podrían construirse 90 escuelas de primera calidad.

Estos son sólo algunos de los ejemplos de qué podría haber hecho Mendoza si el Congreso optaba por ampliar la coparticipación del impuesto al cheque. Y que los acercamos a título de colaboración, ya que la falta de imaginación de varios de nuestros diputados los ha hecho mantener la boca cerrada y la mano levantada durante la sesión del miércoles. Y hay más comparaciones:

-Con 300 millones más por año se podrían comprar 8 nuevos sistemas de comunicaciones para la Policía y se podría multiplicar por 30 los $10 millones de inversión que el mismo gobierno de Celso Jaque prometió este año destinar para la construcción de viviendas para la clase media.

-Esa cifra que no ingresará a la provincia tras la votación de Diputados, equivale a la recaudación en un año del Impuesto Automotor e Inmobiliario juntos y es el 50% de lo que Mendoza cobrará en 2008 en concepto de regalías petroleras.

-Casi un millón de pesos por día, es lo que esta administración lleva gastados desde el 1 de enero hasta el 31 de octubre de este año en compra de bienes de capital.

Sin embargo, y en tren de no ser injustos; hay que decir también que hubo diputados que votaron a favor de la amplia distribución de este tributo, que además de ser distorsivo y alentar la economía informal, hoy tiene destino electoral. El voto mendocino se dividió de la siguiente manera:

Los que aprobaron el impuesto como está…

…son cinco legisladores del Frente Para la Victoria. Ellos son Susana Genem (FPV), Patricia Fadel (FPV), Dante González (FPV), Guillermo Pereyra (FPV), y Jorge Alvaro (FPV).

A favor de aumentar la…

…coparticipación a las provincias votaron Enrique Thomas (Unión Peronista), Silvia Lemos (UCR), Jorge Albarracín (Concertación), Laura Montero (Concertación). No votó Omar De Marchi (PD) porque estaba afuera del país, pero apoyaba la postura de coparticipar el impuesto mientras éste exista. Haciendo click en cada uno de los nombres, cada mendocino puede contactarse con su diputado por correo electrónico, para hacerle saber su opinión.

Un gravamen distorsivo

Nación espera recaudar el año que viene unos 22.000 millones de pesos por este impuesto. Y Mendoza –que aporta unos 600 millones a ese “fondo”, de transacciones hechas aquí- recibirá sólo 130 millones. Este año el impuesto habrá tenido una recaudación de 20.400 millones de pesos de los que las provincias sólo terminarán recibiendo 2.877 millones. Y es -a todas luces- un impuesto distorsivo, porque su importe se incorpora a los costos de las empresas, ya que no se puede recuperar. Y como esto ocurre en toda la cadena, cuando un consumidor paga un precio por un producto, dicho precio tiene incorporado el impuesto al cheque que pagaron todos los integrantes de la cadena productiva. Es lo que denomina “efecto cascada”.

Pero además tiene un grave efecto financiero. Supongamos que un empresario compra y vende con cheques a 30 días, algo habitual. Cada vez que paga con un cheque o deposita un valor en su cuenta, se le debita (el impuesto, en realidad se llama “a los débitos y créditos bancarios”).

De esta manera, el empresario paga un 1,2% mensual por cada operación, esto significa una tasa anualizada del 15% anual sobre cada operación. Si además necesita descontar el cheque, deberá asumir tasas del 4 ó 5% mensual, adicionales. Por eso los empresarios piden que el impuesto sea derogado. Pero la verdad es que mientras exista, debe ser coparticipado.

Conclusiones

La prórroga del impuesto al cheque sin ampliar sus márgenes de coparticipación a las provincias, tal como pedían la oposición en pleno y muchos peronistas, en un hecho inédito en el Congreso Nacional de los últimos años; es una nueva cachetada a los mendocinos. Como se puede ver en las comparaciones presupuestarias que hemos hecho, no son pocas las soluciones que se pueden conseguir por un millón de pesos diarios, y que pasan por la seguridad, la salud, la educación, o incluso créditos para que las pymes aguanten mejor el cimbronazo de la crisis, tal como se hará con el fondo anticíclico provincial.

Lo que resulta incomprensible es que muchos dirigentes políticos, de discursos muy picantes y posturas más combativas en otras épocas -con necesidades iguales de urgentes-  hayan cambiado su conducta por la obediencia partidaria ciega, y por el ejercicio matinal de arrodillarse en la Casa Rosada nadie sabe bien a qué precio… aunque sí se conoce el costo que la genuflexión significa para los mendocinos: menos educación, menos seguridad, menos obra pública, menos salud, menos capacidad de maniobra… Y menor calidad de vida, claro.

Los cinco diputados del Frente Para la Victoria que levantaron la mano el miércoles, lo hicieron claramente en contra del interés común de los mendocinos. Lo mismo el gobernador Jaque, quien pretendió tomar a la gente por lela al informar que como “no vota”, “no opina”, como si nadie supiera que en los despachos de Balcarce 50 de Capital federal le entregan los deberes para hacer, sin olvidarse ni una coma.

Otro papelón de la Mendoza sin rumbo. Y otro atentado contra los mendocinos.