El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) desde hace meses que está bajo la atenta mirada de los argentinos. Mientras el Gobierno de ese país insiste en que el cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) está hecho de acuerdo a las necesidades de los argentinos, en el ámbito privado el análisis es otro, así lo publica hoy el diario El Mercurio.
Los economistas coinciden en que la inflación publicada en Argentina -que llegó a 8,5% en 2007- no se ajusta a la realidad, y debería ser , al menos, el doble. Muchos hablan que estaría cerca de 15% y hasta 20%.
En el último año, han sido removidos 15 funcionarios del Indec, de los cuales algunos denunciaron la manipulación de las cifras del IPC, al declarar en un juicio en contra del secretario de Comercio argentino, Guillermo Moreno, quien es acusado por manejar los números entregados por el Indec.
Orlando Ferreres, ex viceministro de Economía argentino, explica que cuando el control de precios realizado durante 2006 comenzó a fallar, el gobierno de Kirchner decidió colocar precios sugeridos como valores máximos en algunos rubros de la canasta del IPC. Ahí comenzó el problema, ya que las cifras propuestas no se encontraban en el mercado.
Provincias v/s Capital
Lo que siguió, explica Ferreres, fue que el IPC de provincias comenzó a registrar cifras equivalentes al doble del IPC que se estaba registrando en el Gran Buenos Aires. "Los Índices de Precios al Consumidor de provincias y Capital Federal empezaron por primera vez a divergir", señala el economista.
Así, mientras en provincias la inflación marcaba un ritmo cercano al 16% o 17%, en Capital Federal y el Gran Buenos Aires -que se toman como representativos de la inflación argentina- sólo marcaban algo más de 8%. "O sea, unos 9 puntos menos", señala Ferreres.
Según Enrique Álvarez, economista de Idea Global en EE.UU., al reportar una inflación por debajo de la que hay realmente en la economía, el Gobierno se ahorra reclamos desde el lado laboral. "Sobre todo en las negociaciones salariales, las que podrían ir a niveles mucho mayores en inflación, si en lugar de un 8% o 9%, fuera de un 15% o un 16%", aclara Álvarez.
Gustavo Cañonero, economista para Latinoamérica del Deutsche Bank, dice que el Gobierno argentino ha tratado de hacer un esfuerzo por controlar los precios más importantes de la economía.
El problema -agrega- está en que el índice deja de ser representativo como sí lo era antes, "y como tiene un sesgo hacia los precios en el marco de negociación y de acuerdo, entonces la inflación resulta más baja", concluye.
Actualmente, los argentinos esperan que se cambie la manera de calcular el IPC usado durante el último año. Esta nueva canasta debió haber empezado a regir en noviembre de 2007, sin embargo, la fecha de estreno se ha ido aplazando, debido a que el nuevo ministro de Economía, Martín Lousteau, ha puesto la canasta "en revisión".
Según una fuente oficial del Ministerio de Economía de Argentina, las dudas sobre la credibilidad de los datos entregados por el Indec estuvo asociada a la campaña electoral argentina. Agregó que los cálculos de IPC realizados por economistas privados no son creíbles, pues no tienen ninguna rigurosidad. "El Indec es el único organismo que releva miles de precios y cuenta con personal capacitado para entregar información estadística", aclara la fuente ministerial.
En Chile tampoco le creen a las cifras del INDEC
Mientras el gobierno de ese país insiste en que el cálculo está hecho rigurosamente, economistas de diversos ámbitos critican que las cifras entregadas han sido adecuadas a las necesidades políticas. Expertos aseguran que inflación real de Argentina sería de hasta 20%.