La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se refirió al escándalo de la valija en la Casa Rosada.
Cristina no hizo ninguna referencia concreta a la versión de que los 800.000 dólares que trajo al país el venezolano Guido Antonini Wilson eran para pagar su campaña presidencial. Prefirió atacar a los Estados Unidos, donde se originó la noticia, y hacer una interpretación política del caso.
Así, sin mencionar a Estados Unidos directamente, disparó que “más que países amigos, quieren países empleados”.
La mandataria aprovechó el acto, en el que se anunciaba un plan de saneamiento para erradicar basurales de Buenos Aires para sostener que también “hay basurales en la política internacional que, más que indicar crecimiento, indican tragicómicamente, la involución en el desarrollo de las relaciones internacionales”.
“Esta presidenta puede ser mujer, pero no se va dejar presionar”, completó. Y manifestó: “Voy a seguir afirmando nuestra relación con todos los países latinoamericanos, también con la república bolivariana de Venezuela”.
"Más que países amigos, quieren países empleados; y subordinados", afirmó la Presidenta al hablar en el marco del acto de presentación del programa de erradicación, limpieza y cierre de basurales en la Cuenca Matanza-Riachuelo.
El plan apunta al cierre de 26 basurales ubicados en los municipios bonaerenses de La Matanza, Almirante Brown, Esteban Echeverría y Avellaneda, que rodean esa cuenca, que demandarán una inversión de 62 millones de pesos.
Venezuela
La reacción contra Estados Unidos también se hizo sentir en el país de Hugo Chávez. El canciller venezolano Nicolás Maduro, en declaraciones periodísticas realizadas a medios de prensa de Caracas, acusó hoy a Estados Unidos de desatar "una guerra política, psicológica, mediática contra los gobiernos progresistas del continente".
"Estamos viendo un esfuerzo desesperado del Gobierno de Estados Unidos, utilizando delicados mecanismos del poder judicial para esta guerra", completó el canciller.
Así, tanto Argentina comoVenezuela, hicieron una lectura política de las últimas derivaciones del caso de la valija, que horadan el corazón de los dos gobiernos, ya que el FBI denunció formalmente que los 800.000 dólares estaban destinados a la campaña de Cristina.