¿ Y si enseñemos a pedir perdón cuando nos equivocamos?

Una reflexión sobre las declaración de la docente Cogni de Bru.

Leí atentamente la nota sobre la señora Laura Cogni de Bru y me sorprendió no encontrar ningún pedido de disculpa de su parte, al contrario intenta aparecer como la vocera (a gritos) de los docentes hartos de la juventud maleducada y descarriada.

Señora usted actuó mal, usted tuvo un acto violento e insultó a todos sus alumnos.

El hecho de que un montón de colegas y gente, la aplauda, no significa que lo que hizo es correcto, significa que esas personas están tan enfermas de violencia y venganza como usted.

Es lamentable que una profesora de literatura cite mal a un autor como Fontanarrosa, que yo sepa él nunca insultaba o maltrataba a su público. Una cosa es decir “mierda” y otra decir que los que escuchan son una mierda. Él amaba a sus lectores. Por lo que dice usted odia a sus alumnos, está harta de ellos; se quiere vengar y según sus propias palabras, encuentra placer en hacerlo.Debería abstenerse de dar clase en ese estado.

Pero su exabrupto ha servido para ver claro que esta sociedad no es “víctima” de la violencia, de la inseguridad, sino que es “su principal causante”.Aproximadamente el 95% de los que opinaron lo hicieron a su favor, es decir a favor de la violencia y considerando que todos los jóvenes de hoy son tarados e imbéciles.

Qué podemos esperar de esos niños y adolescentes educados con tanta violencia y desprecio. Sólo más violencia y que devuelvan esas venganzas ciegas, de las que fueron objeto en el aula, por parte de profesores que desde una soberbia vacía, menosprecian a sus alumnos. Y los hijos de esos violentos, que restregarán sus heridas sobre el conjunto social, haciendo el mal sin mirar a quién. En su casa (y en la escuela) no aprenden a respetar,aprenden a imponer sus ideas abusando del poder y a ser violentos con el más débil. Esos padres violentos la aplauden señora Laura.

Por suerte hay muchos, muchísimos, docentes y padres que hacen su tarea con amor y responsabilidad. Que aman a los niños y a los adolescentes, que los disfrutan. Que los van educando con su ejemplo y que les enseñan que hay que respetar a los otros y resolver los conflictos de manera no violenta. Los jóvenes no son muy distintos a cómo siempre han sido los jóvenes. Les cuento además, para esos que dicen que “antes eran más respetuosos”, que en general, esos que aparecían cómo más “educaditos”, eran los más terribles apenas la profesora se daba vuelta… y los que hacían las travesuras más zarpadas.

A todo esto el DAD, que en cinco años transforma a los mejores promedios de la provincia en “tarados e imbéciles”, al decir de la señora Laura, ¿reflexionaran sobre la educación que “brindan” o todo seguirá igual, con una leve sanción de mentirita y que siga el “Viva la Pepa” de unos y otros?

¡Qué lástima que esta mujer no pida disculpas, ni tenga conciencia de que ha actuado mal!¡Qué terrible que vivamos en una sociedad que aplaude la violencia y que las instituciones escolares se resignen a ser poco menos que nada! No va a ser fácil para la juventud salir de todo esto con buena salud mental (o psíquica como se dice ahora). Pero, tal vez nos sorprendan, y la mediocridad de este sistema educativo no logre apagar sus luces. Gracias a todos los docentes, que día a día se juegan para que esto sea así. A los que van ganando batallas, año a año, con amor a sus alumnos y responsabilidad.

(*) Jorge Luis Ferrari, "padre, docente y alumno". Su blog es: https://www.serpadre.eu/