Alfredo, el soberbio

Sigue la polémica tras la nota de Padilla sobre la "soberbia radical".

Foto: MDZ
Foto: MDZ

En los últimos días y a partir de una nota de Marcelo Padilla acerca de la soberbia radical y mi elogio hacia la misma, algún dirigente con necesidad de ganar espacio en los medios locales, lo cual no pueden lograrlo a partir de ideas y propuestas, ha publicado duras críticas en relación a la imposibilidad que yo tendría de ponderar la nota en razón de ser un funcionario provincial.

Pero el hecho de ser funcionario de ninguna manera invalida o anula mi condición de militante de una causa que abrazo desde que nací, expresada por un proyecto político nacional y provincial al cual me enorgullezco de pertenecer. Proyecto que ha cambiado la vida de millones de personas, justamente los más débiles y desposeídos, y provocado la ira y la reacción de otros, muchos menos en cantidad pero exageradamente mayores en patrimonio, que se han sentido ofendidos y afectados por aquella justa y necesaria reivindicación. Esos son los que tanto atacan al proyecto nacional y popular, las menos de las veces con buenas intenciones y la gran mayoría a través de mentiras y falsedades que tienden a crear miedos (fobia).

Nadie puede negarme el derecho a manifestar mis opiniones, cosa que hago frecuente, libre y públicamente, sin medias tintas. Los que me conocen saben que soy así, concreto y directo, seguramente incorrecto políticamente. Pero siempre voy de frente, no mando a escribir a nadie ni me mandan a escribir nada, como pasa con algunos que usan a figuras de segunda o tercera línea para no poner la cara o bien porque no saben expresarse ante la sociedad.

En segundo lugar, sigo manifestando mi opinión favorable sobre el contenido de la nota de Marcelo Padilla, y resaltando su coraje de escribir sus opiniones con nombre y apellido. Actitud muy poco frecuente y por ende valorable. Voy a comentarles el porqué de valorar la nota citada.

La sociedad mendocina ha avanzado paulatinamente en la mejora de su sistema democrático, perfeccionándolo, hasta la implementación plena y efectiva de las PASO en el actual año eleccionario.

Las PASO permiten que cada partido dirima sus candidaturas entre los interesados en postularse a un cargo público, abriendo esta decisión a todos los ciudadanos, que antes estaba reservada a acuerdos casi secretos o a la votación exclusiva de quienes estuvieran afiliados a los partidos. Esta profundización democrática, sin duda una bocanada de aire fresco para la ciudadanía, paradójicamente encontró eco en una sola fuerza política el pasado Domingo, que fue el Frente para la Victoria.

Muy por el contrario, la dirigencia radical encabezada por Alfredo Cornejo opuso al nuevo sistema eleccionario lo que podría denominarse las ANTI-PASO: no sólo no ofrecieron al voto de los ciudadanos mendocinos una oferta de pre candidaturas a gobernador (por los medios de comunicación supimos que eran varios quienes aspiraban a serlo), sino que además “acordaron” con otros partidos provinciales que ninguno de ellos presentara pre candidatos a ocupar ese cargo. Es decir, continuaron con las viejas prácticas partidistas de acordar a oscuras y no permitieron la participación de los ciudadanos tal como la UCR solicitaba el año anterior. Seguramente algún miedo a la voluntad popular habrán tenido.

Quienes tenemos varios años en la actividad política sabemos de las enormes diferencias conceptuales existentes entre los “nuevos socios” de dicho acuerdo, respecto del tipo de sociedad al que cada uno de ellos desea aportar, seria imposible sacar una foto en la que estén juntos Cornejo, Cobos, Sanz, Macri, Massa, Tumini (Libres del Sur) y los dirigentes del PD.

Contrariamente a la apertura democrática, a normas modernas y participativas, se juntan con el solo objeto de treparse al poder y después ver qué pasa. El “después” de Alianzas de este tipo ya los conocemos en la Argentina, muy lamentablemente.

Ese recorrido enceguecido al poder está adornado, como no puede ser de otra manera, de mentiras y continuas operaciones de prensa que buscan inexorablemente confundir, asustar y generar el enojo de parte de la opinión pública, a fin de lograr su apoyo en las elecciones. Llegar al poder como sea. Mientras menos ideas y propuestas, más mentiras y falsedades. Cómo no generar fobia y descontento?

La generación de miedo se transforma en Fobia y Descontento de algunos ciudadanos, en base a una estrategia política basada en el miedo, estos son algunos ejemplos: La economía que se derrumba mañana (hace 10 años), el dólar llegará a 20 pesos, el crecimiento descontrolado de la planta de personal (justamente los radicales hablando de eso…), el desempleo reinante, el gasto público “creciente y desbordado”, la necesidad de ajuste del Estado (pero sin decir que eso significa despidos, reducciones de salarios, eliminación de la obra pública, peores servicios para los ciudadanos).

Decir que esto genera fobia no lleva de ninguna manera a la fantasía de tratar de fóbicos e insanos a los ciudadanos de Capital, Godoy Cruz o cualquier otro distrito de la Provincia o del país. Es un intento desesperado, e infructuoso, por desacreditar al periodista y a quien valore el contenido de lo que él mismo escribe. Zonceras argentinas de ayer y de hoy.

Claramente es justo decir que el objetivo de Alfredo Cornejo es sembrar el temor, el miedo, en amplias franjas de la población cuya situación ha mejorado sustancialmente en los últimos años fruto de un Estado presente, activo, que invierte más en mejores servicios, que no privilegia el ajuste sobre el bienestar de los ciudadanos. Y que en boca de un Cornejo siempre mal agestado, enojado, ajustador, asustador, genera la gran preocupación de aquellos.

Si en algo no coincido con Marcelo Padilla es en el título, quizás no hay que ser generalista con la Soberbia Radical, sino que el título adecuado podría haber sido la Soberbia de Cornejo. Que lo lleva a cometer errores enormes como el de prácticamente reclamar un cogobierno con diez votos escrutados, y con una ventaja que no llega a cuatro puntos habiendo embolsado ha cuanto partido andaba suelto por allí. Lo cual le ha valido el llamado de atención no sólo de políticos propios y ajenos sino también de la prensa local y de otros valiosos dirigentes. Pero la soberbia no deja ver aún los groseros errores.

Claro que faltan muchas cosas, que hay situaciones internacionales y nacionales que nos afectan negativamente, así como provinciales que deben mejorarse, pero nunca en contra de la gente, del bienestar de los que menos tienen.

Más temprano que tarde soplarán mejores vientos internacionales para la Argentina, volverán los flujos de hace algunos años que fortalecerán la economía y la producción. Ojalá que en ese momento la ciudadanía haya elegido un Gobierno que privilegie un Estado presente, redistribuidor, ocupado de los que menos tienen, para seguir construyendo un país y una provincia justa. Lejos del ajuste. Y de la fobia electoralista.

Igualmente aclaro que si algún vecino de Godoy cruz o Capital se sintió ofendido no tengo problemas en disculparme, porque contrariamente a lo que cree Alfredo el Soberbio yo creo que pedir disculpas cuando corresponde (no creo que este sea el caso) nos hace mejores personas.

Eso si me gustaría que el pida disculpas a todos los mendocinos a quienes ha tratado de engañar más de una vez con mentiras como las del domingo declarándose ganador de una elección a la cual todavía le falta mucho, y acepte de una buena vez que esta provincia ha elegido al frente para la victoria para gobernar el país y Mendoza hasta el diez de diciembre, para el resto todavía falta.