Una de las primeras cosas que nos enseñan cuando empezamos a entender el fútbol desde el periodismo es: la inteligencia del técnico pasa por saber qué juego podés plantear con los jugadores que tenés. En otras palabras: si querés jugar con enganche y no tenés a nadie que pueda jugar bien de enganche, no juegues así.
Uno debería pensar que el seleccionador debería en ese sentido tener el trabajo más simple. Podés elegir de todos, y cuando digo todos es todos, los jugadores de nacionalidad de tu país para armar el mejor equipo; énfasis en equipo que no es lo mismo que rejunte de jugadores de renombre.
Entonces: ¿qué es lo que me parece está fallando en la selección? Justamente eso. El entrenador no elige el mejor equipo sino que toma los nombres más rutilantes. Desde esa discusión nadie puede negar que en la lista no deben faltar Messi, Tevez, Di María, Mascherano, etc; pero pensándolo más frio ¿no deben faltar?
Lo cierto es que Martino tiene a su disposición una cantidad de variables más que aceptables para elegir 23 jugadores que se adecúen mejor a lo que él pretende debe jugar su selección. Pero (y acá esta la mea culpa) lo cierto es que si llega a dejar afuera alguno de esos jugadores “indiscutibles”, la prensa le va a saltar con los tapones de punta al cuello por no llevar a tal o cual.
Para mí en ese sentido es bastante simple: si Tevez no funciona, afuera. Si Mascherano no da más para jugar de 5, no juega. Si Di María pasa desapercibido y no genera, chau y gracias.
Martino: morí en la tuya. Elegí los 23, ilustres desconocidos si hace falta, que mejor te parezca se acoplen a lo que vos querés hacer y jugate todo. Si ya la cosa así no funciona, lo peor que te puede pasar es que tampoco te vaya bien y termines fuera de la selección; y lo mejor es que nos cierres la boca a todos los que te criticamos por no llevar a tal o cual.