Contra las cuerdas, Paco tiró la toalla

El gobernador no pudo contra el poder real de los intendentes. Blanqueó la licuación de su poder y anticipó la elección de su sucesor: oficialista u opositor.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Francisco Pérez se convirtió ayer en el primer gobernador del Frente para la Victoria en "romper" con la Casa Rosada en 2015 y separó las elecciones provinciales de las nacionales. ¿Qué lo llevo a esto? Simplemente la presión de un grupo de intendentes que, amparados en una Constitución anacrónica, son quienes ostentan el poder real en Mendoza.

La estrategia "antiCornejo" estaba clara. Por un lado, comprendía la necesidad de evitar que el precandidato a gobernador de la UCR llevara más de un candidato a presidente. Por otro, las elecciones provinciales y municipales debían ir de la mano, aunque no estaba previsto que sean los intendentes quienes definan la fecha, como terminó ocurriendo.

Así, Pérez se vio en medio de dos poderes que lo presionaban: los municipios que se cortaron solos y lo "invitaron" a adelantar las elecciones, y la Nación, interesada en que los comicios en las provincias se realicen en octubre. Tal es el poder de los intendentes que Pérez se inclinó por la opción que impulsaron los jefes comunales, rebelándose contra CFK.

El gobernador, la máxima autoridad de la provincia, dijo durante 2014 que reglamentaría la Ley que regula las PASO después de la Vendimia. Sin embargo, bastó un cónclave de jefes comunales -en contra incluso de los intereses del máximo operador del partido, Juan Carlos Mazzón- para presionarlo y obligarlo a adelantar la elección de su sucesor.

Tampoco supo Pérez construir su propio espacio de poder para navegar con rumbo, y no a merced de los sectores más fuertes del PJ. Los propios intendentes lo saben y no dudaron en admitirlo. "Le faltó una estructura política que le ayudara a sostener la gestión de gobierno", dijo Alejandro Bermejo (Maipú) a MDZ en diciembre.

Paralelamente, Pérez gestionó con un vice que aglutinó más y más poder y no tuvo un "Cazabán" para contrarrestarlo.

Pérez abandonará el Palacio del Peltier 350 con el sinsabor de no haber concretado su utopía de campaña: modificar la Constitución. Sin la posibilidad de ser reelecto y con intendentes convertidos en señores feudales, difícil le será también al próximo gobernador ostentar el poder real en la provincia.