Barcos de guerra, ocupación y buitres

El columnista Mariano Saravia reflexiona a partir de la situación de vulnerabilidad de las naciones a que el asunto de los fondos buitre contribuye en forma.

Como venimos diciendo, el ataque que está sufriendo la Argentina de parte de los fondos buitres está poniendo en peligro el sistema mundo. Porque el accionar de estos grupos vulnera la soberanía de los Estado nación y hasta conspira contra el mismísimo sistema financiero.

En general, el sistema financiero internacional se ha caracterizado por lucrar con los préstamos que dejan atados a los países deudores y la ganancia está en los intereses y en el sometimiento político.

Pero hay algunos antecedentes de ataques arteros como el actual, aunque con otras armas.

Entre fines de 1902 y principios de 1903, Venezuela fue atacada militarmente por las marinas de guerra de tres potencias imperialistas: el Imperio Británico, el Imperio Alemán y el Reino de Italia, que exigían el pago de deudas a compañías de sus connacionales.

Fue un verdadero acto de guerra que vulneró la soberanía venezolana y Estados Unidos, una vez más, se hizo el distraído dejando en ese caso el trabajo sucio a sus socios europeos. La Doctrina Monroe, aquella que decía “América para los americanos”, brilló por su ausencia, y el presidente Theodore Roosevelt, dijo que no la aplicaría en defensa de Venezuela, porque esa teoría se aplicaba sólo cuando una potencia europea quisiera ocupar o reconquistar territorios de sus ex colonias. Pero no por cuestiones financieras.

Fue entonces que surgió la Doctrina Drago, elaborada por el entonces canciller argentino Luis María Drago, que establece que ningún Estado extranjero puede utilizar la fuerza contra otra nación con la finalidad de cobrar una deuda financiera.

Más adelante en el tiempo, ya no fueron los imperialistas europeos sino el propio Imperio Estadounidense el que atacó e invadió a una nación latinoamericana por cuestiones económicas y financieras. Entre 1914 y 1935, Estados Unidos ocupó Haití, supuestamente para defender los intereses de los bancos norteamericanos y franceses.

Los tiempos han cambiado, quizá no haya una invasión armada ni una ocupación militar, pero el ataque actual de los fondos buitres es un capítulo más de la guerra del imperialismo global contra la soberanía de nuestros pueblos, y amenaza concretamente nuestra independencia.

De hecho, en la última década nos hemos embarcado en la consecución de la segunda y definitiva independencia. ¿Cuál? La independencia económica.

¿Por qué? Porque en 1916, cuando nos independizamos políticamente del Imperio Español, prácticamente al mismo tiempo pasamos a depender económica y financieramente del Imperio Británico. Siempre con la anuencia de algunos buitres de adentro. En aquel tiempo fueron Carlos María de Alvear que invitó en 1815 a la reina británica a que se hiciera cargo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. O Bernardino Rivadavia, que pidió el primer empréstito a la banca inglesa Baring Brothers. Hoy tenemos al diputado nacional Oscar Aguad, que viaja invitado por el Foreing Office a abrazarse con funcionarios ingleses en el momento más álgido de las relaciones conflictivas por Malvinas (febrero de 2012) o la diputada del PRO Laura Alonso, que recibe a través de su ONG Voces Vitales Argentinas 100 mil dólares del fondo buitre NML, propiedad de Paul Singer, el principal enemigo de la Argentina del momento.

Por todo esto, el miércoles que viene nuestro pueblo celebrará un aniversario especial de su independencia. Este 9 de julio se convertirá en un acto de resistencia contra los buitres de afuera y contra los buitres de adentro. Y estarán en Tucumán cuatro presidentes de la Patria Grande acompañando a Cristina Fernández de Kirchner. El apoyo explícito estará dado por Pepe Mujica de Uruguay, Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador y Nicolás Maduro de Venezuela.

Ayer, la Argentina obtuvo otro apoyo internacional fundamental, el de la Organización de Estados Americanos. Contra los buitres y contra los periodistas y políticos opositores que siguen hablando de la impericia y del aislamiento del gobierno nacional.



Mariano Saravia.