Libro de quejas

La queja sobre los quejosos: para pensar.

 Uno de los pocos inventos argentinos que nunca sirvió para nada, le permite hablarle al mundo de lo que padecemos, gataflorismo crónico y a la vez de quejosos compulsivos. 

Cada cuatro años todos somos técnicos, si la Selección pierde, ¡ni hablar!, si empata… ¡Hasta cuándo vamos a bancar a éste tipo! (por el técnico), y si gana…debería haber sido por goleada, ¡no jugamos a nada!, Nada… absolutamente nada nos conforma y por lógica, de todo nos quejamos. Así somos, que las Malvinas, que el golpe de estado, que éste gobierno, que el otro… nada nos termina de cerrar y es que estamos acostumbrados a no estar de acuerdo, hasta por las dudas; pero nunca exigimos a los señores legisladores que legislen, ni a los gobernantes que gobiernen, ni a la justicia que haga lo propio, nos quejamos pero nunca reclamamos.

Ahora el tema es el pago de haberes a los privados de libertad, cosa que especifica bien la Ley de Ejecución de los privados de libertad 24.660, lo de las vacaciones realmente me sorprendió, pero ese es otro tema; los que me conocen, saben que soy apolítico, el dilema más grande que tengo cuando estoy por entrar al cuarto oscuro es que no recuerdo si en la elección anterior, elegí la primera lista de candidatos de la derecha o la primera de la izquierda (hablo de los pupitres, no de una inclinación política obviamente), para que después mi conciencia se quede tranquila con lo ambivalente de mi pensar político. 

Si alguien me preguntara que es lo que opino respecto del pago de salario y vacaciones a los internos, me parece que la justicia se destapó solo uno de los ojos, porque si bien es cierto que universalmente es un derecho adquirido, trabajas…cobras…tenés vacaciones, ésta bendita señora (la justicia, ojo…que no se mal interprete), debería destaparse el otro ojo y ver entre otras cosas, que si a un interno se le debe pagar $4.400 (S.M.V.y M.), se le debería cobrar también, por una cuestión de equidad nada más, ya que cada interno alojado en una Unidad Penal le cuesta al Estado (léase NOSOTROS) $11.000, se le debería cobrar decía, la comida, la luz, el gas, el agua, el alquiler (aunque algunos se quedan a vivir), el servicio médico, psiquiátrico, psicológico, social, las capacitaciones, la seguridad, el costo de los juicios, el daño que ocasionaron al delinquir, entre otras cosas, cosas que los que trabajamos tenemos que pagar, porque la salud, la seguridad y la educación es gratis sí, pero cuando dejemos de pagar impuestos nos quedamos sin maestros, policías, penitenciarios, profesionales de la medicina, barrenderos, el señor que pasa colgado de un camión llevándose lo que no nos sirve, sin obra pública y Dios sabe cuántas cosas más desaparecerían, dicho sea de paso, impuestos que los privados de libertad no pagan. 

Ahora bien, molesta que un interno cobre un sueldo, digo yo, y si en vez de quedarnos en la "quejera" folklóricamente argentina, no solicitamos de la forma más respetuosa a los legisladores, que se evalúe la posibilidad de que además de tener derechos (cosa irreprochable), los internos también tengan obligaciones, que de malo puede haber el intentar equilibrar la balanza de esta señora (vuelvo a aclarar, la justicia). Como dije anteriormente, soy un trabajador más de ésta república y como tal, sé de descuentos, de impuestos, de servicios, pero no se de subsidios y aquí me voy a detener a ver la parte llena del vaso, si no tengo subsidio quiere decir que: NO ESTOY EMBARAZADO, NO TENGO 17 HIJOS, NO SOY TRAVESTI Y NO ESTOY PRESO (con todo el respeto que cada uno merecen), eso implica que en algún momento de la vida, elegí no quedar embarazado, no tener muchos hijos, no ser travesti y no estar preso… ¿Se dan cuenta de por qué me quejo?