Réplica a un aullido menor

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

 La Suprema Corte de Justicia emitió casi al limite de la audiencia ante la CIDH sobre el sistema penitenciario de Mendoza, a realizarse en Chile el próximo jueves 9, un fallo plenario sobre el remanido tema de las cárceles.

Es un fallo interesante porque en primer lugar por unanimidad reconoce lo que se denuncia y se sabe. En segundo lugar gracias a esa herramienta legal el sistema carcelario tendrá fondos para que las personas privadas de libertad puedan mejorar sus condiciones de detención. Cambien la Corte establece que esos fondos deben aplicarse en especial sobre los sectores de jóvenes adultos y por si fuera poco hace referencia a las condiciones laborales de los penitenciarios como a las edilicias. Suma finalmente tres elementos novedosos; que se encargara de supervisar el fallo, convoca a una Mesa de Dialogo y que verificara que efectivamente los fondos se vuelquen en los programas prometidos.

Es un buen fallo, en el camino correcto de auditar las políticas publicas y de establecer que los parámetros esperables son los que nacen de los tratados o estándares internacionales en la materia.

El Gobierno, antes de la sentencia, en vez de cacarear como en el anterior resolución, presento un plan de ideas, que me pareció un aporte positivo pues no siempre la confrontación publica es el mejor camino.

Ahora bien llama la atención los aullidos del ignoto subseecretario de Justicia, el mismo que en el diario Los Andes del día domingo, sostenía que nadie podía decirle que artículos de la Constitución violaba la ley conocida como cepo a la puerta giratoria (esa que el gobierno imagina como el causante de todos los males y que cerrada lloverá seguridad). Este joven funcionario aduce que en mi caso, en ocho años no me acorde de los presos y que todo esto es para perjudicar a su empleador, el gobernador Cornejo.

¿Merece tamaña mentira una replica? Sí, en la medida que proviene de la más alta autoridad que el Gobierno ha puesto para los temas judiciales y carcelarios.

Un breve repaso de historias personales dan cuenta que desde el Gobierno de José Bordón, comencé con otros abogados las denuncias contra las torturas, violencia institucional, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. Asi los caso de Garrido y Baigorria, Guardati, Mario Gómez, Sebastian Bordon, Roberto Castañeda y de Zambrano y Rodríguez , cuentan en los muchos casos en que he intervenido denunciando en casi todas las administraciones los hechos que considero el estado ha violado los derechos humanos. También he actuado como querellante en varios casos representando a victimas en casos donde el Estado no ha sido el empleador.

Lo mismo ha acontecido con el tema de las cárceles de Mendoza, cuyas acciones vienen desde el 2004 hasta el 2010 cuando cesaron las medidas provisionales establecidas por la CORTE IDH. Fue en el 2014 donde esta vez en soledad acudí nuevamente al sistema interamericano de derechos humanos para denunciar lo que considero aberrante. Así fue que en el 2015 la CIDH nuevamente otorgo Medidas Cautelares sobre dos establecimientos carcelarios; San Felipe y Almafuerte. Eso ocurrió durante la administración Pérez - Ciurca, la peor gestión de la historia democrática de Mendoza, y como consecuencia de ello la presentación de un Habeas Corpus colectivo luego de las visitas realizadas a las mismas.

Que este funcionario no sepa derecho constitucional o que desconozca la historia de las violaciones de los derechos humanos durante la democracia en nuestra provincia, no es un problema mio, pero si del ya escuálido erario que resulta afectado por tanta falta de idoneidad.

Los tribunales locales y federales están saturados de habeas corpus en favor de las personas privadas de libertad, por las presentaciones de los mismos internos, sus familiares, abogados, defensores oficiales, etc. Eso no puede ser desconocido por quien se supone que de Justicia y acceso a la justicia sabe un poco mas que la media.

Mal hace este desorientado funcionario en pensar en las conspiraciones invisibles y en las malas intenciones. Es siempre la característica principal del empleado obsecuente, que para congraciarse con su amo, ensaya aullidos graves porque busca la creación y demonización de un nuevo enemigo para esconder el problema principal y esencial: ¡es la humanidad estúpido!