Minería y controles

Un ex legislador provincial por la UCR se mete en el debate.

 "No es el momento para discutir de minería. No es el momento socialmente. No están las condiciones socialmente dadas para discutir." decía el gobernador Pérez los primeros días de febrero de 2.012. Y no se equivocaba. Qué lo hizo pensar entonces que 30 meses mas tarde esas condiciones habían variado?

Es muy probable que el gobernador no haya entendido el mensaje de la gente, que algunos le hicieron llegar con manifestaciones medidas de fuerza, que pareciera que están mal si la realizan ciudadanos alvearenses, pero que estaban bien cuando las realizaba Luis D´Ellía, Hugo Moyano (cuando era amigo) o Milagros Salas. Otros mendocinos le hicieron llegar sus mensajes a través de sus representantes, esto es, a través de los legisladores de su zona, quienes rechazaron el avance de la actividad minera en Mendoza con diversos argumentos, gran parte de ellos vinculados a la defensa del recurso hídrico. Cabe destacar que los legisladores, tanto los que votaron a favor como los que lo hicieron en contra de la norma, no lo hicieron todos con las mismas convicciones, y algo pudo haber, además de convicciones y fundamentos genuinos y sólidos, de oportunismo, presión social, presión política, lobby empresarial, electoralismo, etc... pero en definitiva, se debe respetar el resultado del tratamiento legislativo y nada hace prever que el expediente, dudosamente desarchivado, no vuelva a correr la misma suerte si, como dijo el gobernador Pérez no le va a hacer ninguna modificación al mismo.

Tropezará el gobernador Perez dos veces, o mejor dicho, tres veces con la misma piedra? y por los mismos motivos?

He aquí el meollo de la cuestión. Las palabras del gobernador Perez de febrero de 2.012 contrastan con su accionar (en otros temas tambien le pasa lo mismo, a lo mejor no es casualidad), porque entiende que "no estan las condiciones socialmente dadas para discutir", pero lo más grave es que no sabe porqué una parte de la sociedad piensa lo que piensa, sobre todo si se trata de un hombre de la política.

La gente tiene miedo a la contaminación del agua, lisa y llanamente. El agua, ese bien tan escaso, indispensable para nuestra Provincia, limitante del crecimiento y desarrollo de cualquier región, ni qué hablar de si esa región es un oasis como el nuestro, ni qué hablar si estamos por quinto año consecutivo en emergencia hídrica, ni qué hablar si cada vez se reducen mas los glaciares, ni qué hablar del efecto del calentamiento global, ni que hablar del crecimiento vegetativo de la población y el aumento de la demanda para consumo humano, etc...

Es cierto que no todos los emprendimientos mineros contaminan el agua. Es probable que hasta Hierro Indio, con los controles adecuados no sea de riesgo para el recurso hídrico, pero aparece aquí la palabra que transforma un proyecto económico que puede ser sustentable en otro que, puede no serlo, o directamente no lo es: CONTROL.

No es posible para el gobierno de Perez controlar y evitar las fugas de los menores albergados en establecimiento de la DINAF, controlar la velocidad de los conductores, el uso de cinturón de seguridad o el estacionamiento en doble fila, controlar el ingreso de menores, consumo de alcohol y horario de los boliches, controlar que, según el Ministro Roby, los médicos trabajen las horas que dicen trabajar, controlar la evasión tributaria de los grandes contribuyentes, controlar que los baños de las escuelas funcionen y lo techos de ellas no se caigan, controlar que EDEMSA haga las inversiones y mantenimiento necesarios y no nos deje a los sanrafaelinos 12 horas sin luz, controlar que sus funcionarios de la DGE quieran abanderar a repetidores, controlar, y evitar, la venta de drogas en General Alvear, que el mismísimo gobernador parece conocer, en definitiva, controlar, como función indelegable del Estado, para lo que están todas las leyes y normas disponibles haciendo viable esta función, y por otra parte le quieren hacer creer a muchos mendocinos, que el gobierno garantiza el control sobre la actividad minera y su sensible relación con el uso del agua, actividades que se realizan a mas de 200 o 300 km. del cuarto piso de la casa de gobierno, con un diferencia exagerada de recursos económicos, tecnológicos, operativos y fácticos a favor de la empresa minera controlada en detrimento de un estado cada vez mas obsoleto como controlante. Los sanrafaelinos ya hemos tenido esta experiencia, y la seguimos viviendo, cuando el mismísimo gobierno nacional, a través de la Autoridad Reguladora Nuclear, no ha controlado la explotación de uranio de Sierra Pintada y todavía tenemos toneladas de pasivos ambientales acá cerquita.

Es entendible la posición de las empresas mineras y el énfasis con el que ofrecen ser controladas severamente, pero es de suponer, que es probable que sepan de la enorme ineficiencia e incapacidad del Estado de controlar.

De la misma manera que cada tema de la agenda política del gobierno nacional divide o parte a los argentinos en dos facciones claramente enfrentadas, la falta de tacto del gobernador Perez ha hecho lo mismo con lo mendocinos y se ha manifestado con mayor claridad en el sur provincial, en donde la irresponsabilidad y verborragia de los conductores políticos de turno no han hecho más que aumentar esta división. Es probable que no se ha dado cuenta el gobernador que los mendocinos en general no confían en el control de Estado, y que la mayoría está convencido que el escaso control que existe no es riguroso ni parejo, y que por lo general controla a los más chicos y/o los más fáciles de controlar, como quien se jacta de cazar leones y lo hace en el zoológico.

Si los mendocinos confiaran en los controles del Estado, para lo cual debieran tener una arraigada experiencia en este sentido, seguramente la discusión sobre el tema minero sería distinto y hoy no tendríamos comunidades enfrentadas, empresarios desesperanzados y un gobernador denunciado en la justicia.