La derrota acentuará el inmovilismo de Obama

Para este analista, la mayoría republicana atará las manos al presidente de Estados Unidos.

Con la victoria de los republicanos, la oposición controlará ahora las dos cámaras en el Congreso y los últimos dos años de gobierno de Barak Obama serán de parálisis. No muy distinto de como han sido los seis años que lleva en la Casa Blanca.

Ayer, como se preveía, los republicanos aumentaron su predominio en la Cámara de Representantes y le arrebataron a los demócratas el control del Senado. Y la clave fue la adversión generalizada que produce el presidente en el electorado más conservador y la apatía que genera en los que supuestamente lo deberían respaldar, y que se quedaron en su casa o en el trabajo.

El propio Obama había hecho campaña casi suplicando a su base electoral que fueran a votar, cosa que no sucedió. Y no sucedió por dos motivos, primero porque el sistema político estadounidense está hecho para conspirar contra la democracia, porque conspira contra la participación. El propio hecho de que se vote un martes laboral es una muestra de ello. Además, no se facilita en nada la concurrencia de los ciudadanos a las mesas de votación: el transporte urbano no es gratuito, menos el interurbano, y es muy difícil conseguir los permisos laborales para ausentarse y votar. Es que en las bases filosóficas del sistema, la libertad lo es todo, y otros valores como la cooperación, la responsabilidad, la solidaridad, la igualdad, no son nada. Por eso el voto es un derecho, pero no una obligación. Esto afecta sobre todo a los más pobres, que supuestamente deberían ser los votantes demócratas: latinos, afroamericanos y minorías en general. Pero el otro motivo es que estas minorías están desencantadas con el gobierno actual, ya que el presidente no les ha mejorado en nada la vida cotidiana y no ha cumplido con sus promesas. Lejos, muy lejos quedó la Obamamanía. De hecho, un dato elocuente fue que los candidatos legislativos de su partido le rehuían en esta campaña electoral, tratándolo como un verdadero “piantavotos”.

En general las elecciones legislativas de mitad de mandato son difíciles y suelen ser para la oposición, pero esta debacle no se veía desde hace mucho tiempo. Se prevé ahora un período de dos años en el que el poder estará dividido y empatado, entre el Ejecutivo y el Legislativo. Un Legislativo que viene siendo uno de los menos productivos de la historia, ya que no ha votado en los últimos años ninguna ley de importancia, sino que se ha dedicado a empantanar y obstruir la gestión ya de por sí tibia de un Obama que no encuentra su rumbo y que cada vez se ve más incómodo en el lugar que le toca ocupar.

Como dice el cineasta Michael Moore, pasará a la historia por haber sido el primer presidente negro de Estados Unidos, pero no por haber hecho alguna obra o cambio significativo.

Pasaron las elecciones legislativas en Estados Unidos. Ayer fue un día absolutamente normal en Chicago, donde no había ni un poquito de clima electoral. Si uno no estaba advertido de que era un día de elecciones, nada podía llamarle la atención.

Lo único que puede haber dejado la jornada electoral de ayer es que algunos líderes van perfilándose como precandidatos fuertes para las presidenciales de 2016. Uno de ellos es Marco Rubio, republicano del ala más derechista (proveniente del lobby de la Florida de cubanos anticastristas). La otra es Hillary Clinton, la favorita demócrata que deberá empezar a mostrar un perfil cada vez más alejado del presidente para no quedar entrampada en la derrota de ayer.

Si durante los dos últimos años de gobierno de un presidente que no tiene posibilidad de reelección se lo llama “pato rengo”, en este caso será un “pato paralítico”, porque no podrá hacer ni un paso Obama con todo el Congreso en contra.


Mariano Saravia.