Por Héctor Quevedo*
El médico psiquiatra Rubén Contreras asumió en septiembre del 2012 como director del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil (SRPJ), ex Cose. Desde ese momento hubo diferentes hechos de inseguridad, violencia, fugas y malestar en el personal que presta servicios para los internos. Estos lamentables hechos son una muestra de su incapacidad para dirigir la institución de menores. Por esto y mucho más, debe renunciar a su cargo.
En diferentes oportunidades se lo ha citado para que articule con la Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza posibles soluciones y para que contestara numerosos pedidos de informe. En ningún momento se pudo observar su buena disposición a conversar. Por el contrario, siempre ha puesto de manifiesto su soberbia de forma permanente, negando cualquier denuncia de los operarios.
Siendo un directivo de una institución juvenil, debería tener más por lo menos empatía social y comunicacional, tanto con las personas que trabajan dentro de la institución como con la sociedad.
Hoy, desde el bloque de Diputados de la UCR solicitamos la inmediata renuncia del funcionario y al gobernador Francisco Pérez, como máxima autoridad provincial, una urgente intervención, con medidas necesarias para terminar con este largo conflicto.
Para muestra de este derrotero de falencias que vienen provocando una crisis continua en la institución, que pone en jaque a la sociedad en su conjunto, basta con recordar que el 30 de octubre 2012, internos del sector de máxima seguridad golpearon e hirieron a varios operadores. Un mes después hubo siete fugas de menores y malestar del personal, sin olvidar que para esta fecha, a sólo dos meses de asumir, Contreras ya estaba de vacaciones en Cuba.
A esto se le suma que en junio pasado se escaparon 5 internos y un mes después se produjo un incendio en el sector A, donde un operario resultó con principio de asfixia debido a la inhalación del humo.
Mientras tanto, la única respuesta fue la desidia por parte de las autoridades, al mismo tiempo que los últimos hechos de agresión a los operarios, incendios y hasta intentos de motín en varios sectores, no hicieron más que corroborar lo que venimos sosteniendo: Contreras no sirve para esta función.
Y como si esto fuese poco, las autoridades del ex Cose riegan con nafta el fuego. Según los delegados de ATE, representantes de los trabajadores, las autoridades levantan las sanciones que colocan los operadores.
Esta situación no da para más. No se puede tolerar la inseguridad que provoca la falta de gestión, ni tampoco la inconsistencia de una administración que pone en riesgo permanente la integridad de toda la comunidad de la institución, de los vecinos del lugar y de la sociedad en su conjunto.
* Diputado Provincial de la UCR