Entre los días 30 y 31 de agosto Tunuyán reunió a los más destacados especialistas para debatir sobre fracking, megaminería y energías renovables. En el foro se analizó la matriz energética del país y sus aspectos legales, sociales, económicos y ambientales.
El principal objetivo de este encuentro fue informar a la ciudadanía para que puedan decidir responsablemente acerca de los tipos de energías que queremos utilizar en el futuro.
El acuerdo realizado entre la empresa nacional YPF y la trasnacional Chevrón llevó a centrar el debate en los nuevos modos de extracción petrolífera, como el fracking que consiste en perforar horizontalmente la tierra e inyectar agua con químicos a presión para llegar al petróleo ubicado en la roca madre de la tierra. Esta metodología extractiva no sólo fractura nuestra tierra, sino nuestro pueblo.
Como se puede observar, en la provincia de Neuquén, la represión hacia las organizaciones que reclaman por sus recursos, las leyes hechas a medida de los grandes capitales, los cambios drásticos en las formas de vida de los habitantes y la cesión de derechos de los pueblos en oscuros acuerdos, son la causa fundamental de la fractura social.
Contaminación de las napas subterráneas por filtraciones de los hidrocarburos, el incremento de la actividad sísmica y una mayor ocupación territorial de las empresas petroleras, pueden provocar un caos ambiental por la fractura de la tierra.
Este doble quiebre es una verdadera trampa de la que sólo saldremos peleando juntos como pueblo organizado, como ya nos ha demostrado la lucha contra las megamineras. En este sentido, el foro de Tunuyán ha permitido el encuentro, la circulación de la información, el debate de ideas y el análisis de la realidad para poder ejercer una transformación ambiental y social sustentable.