De PASO, no proponen nada

Exijámosles a nuestros políticos que respeten sus principios y que respeten a los electores.

Foto: MDZ
Foto: MDZ

Los pueblos soberbios no aprenden de su historia. Y los pueblos que no aprenden repiten sus errores.

Tras treinta años de democracia, parece que se aproxima otro tiempo de arribados al poder político que llegan por oposición a algo antes que por presentar propuestas. Y no estamos hablando de gente que no tenga trayectoria política, sino de políticos, muy probablemente con mucha trayectoria, pero que llegan a ocupar cargos gracias a que se encaraman como meros opositores, reduciendo sus propuestas a un escueto y nada explicativo “basta de…”.

A dos años de las próximas elecciones presidenciales, el clima que se está instalando en las campañas hacia las PASO y luego hacia las legislativas tiene cierta vaharada a vacuidad, a inconsistencia, a gritos para ocultar los silencios.

Los candidatos entraron en la recta final rumbo a las primarias, y de esa manera aparecieron las campañas gráficas y televisivas para tratar de convencernos de que los votemos, pero sabiendo, ellos, que la mayoría del voto ya está definida desde antes, o por lo menos tiene una tendencia, por eso ni siquiera se preocupan en decirnos qué proponen y cómo piensan llevarlo adelante.

Juegan con la ingenuidad y la ignorancia de los votantes, colgándose de la cola de los volantines que desde los medios se elevan a favor o en contra del gobierno de turno.

De esta manera, los candidatos no hacen propaganda política, sino que hacen publicidad preelectoral.

¿Por qué publicidad? Simplemente porque no parece pasar por la cabeza de la mayoría de ellos (y de sus jefes de campaña y de sus jefes de prensa y de todos sus técnicos en imagen) proponer para convencernos, sino sólo mostrarse como un producto al que hay que comprar con la misma convicción con que se puede optar por una gaseosa u otra.

Veamos las campañas nomás y descubriremos que la oposición tiene mucho para decir pero poco para proponer. Desde un soberbio y patotero “Se la bancan” a un insípido “Es distinto a los demás, por eso es igual a vos”, los candidatos con más posibilidades de acceder a cargos legislativos en el Parlamento no dicen nada.

Por el otro lado, están los que enuncian que desde el Congreso trabajarán “para frenar al kirchnerismo” y los que piden que les ayudemos “a llevarlos presos”, amén de los que dicen sostienen que “Ya no basta con quejarse. Votá diferente”.

Puros enunciados sin sustancia que lo único que hacen es colgarse de la imagen en caída del Gobierno nacional (que, al parecer, no arrastra al local, beneficiado por la acción territorial de los intendentes), salvo el de Iglesias, que no es que no tenga sustancia, sino que apuesta a quitar votos a Cobos y no mucho más, por lo menos por lo que ha demostrado hasta ahora.

Son justamente los que menos posibilidades de acceder a cargos legislativos nacionales los que esbozan (esbozan, no más que eso) algunas propuestas. La defensa del agua y los recursos naturales, los sueldos de los legisladores y la tolerancia cero para el delito parecieran propuestas, tienen la forma de algo que se les asemeja, pero no es para tanto.

En definitiva, lo más fuerte que parecieran tener los partidos políticos es el acabar con el modelo kirchnerista, cosa que promocionan como si fueran a hacerse cargo de la presidencia de la Nación y no de bancas en el Congreso, pero sin decirnos cómo, hacia adónde apuntarán y con qué políticas.

Podemos estar de acuerdo en la necesidad de una renovación del Congreso y en que el kirchnerismo ha comenzado a agotarse, pero también es una aspiración que los políticos que pretenden ser ese remplazo, ser esa alternativa de cara al 2015, no se encaminen a los errores del posmenemismo (no estamos comparando al kirchnerismo con el menemismo, que quede claro), es decir, a la lectura correcta de que hay un ciclo que se acaba y a la interpretación incorrecta de que para hacerse del poder valen todos los medios, especialmente el de las alianzas momentáneas entre gente que no piensa lo mismo en cuanto a modelos económicos, políticos y sociales pero que aspiran de la misma manera al poder.

Las experiencias de alianzas en los últimos años han demostrado que estas no funcionan (lo mismo la de De la Rúa con Chacho Álvarez que la de Cristina con Cobos), y lo único que hasta el momento se puede visualizar a futuro, a dos años vista, es el rejunte de personajes que pueden sumar más votos que el kirchnerismo. Y nada más.

Demostremos que podemos no ser un pueblo soberbio y exijámosles a nuestros políticos que bajen ideas claras, que respeten sus principios y que respeten a los electores. De otra manera, no hacen más que demagogia, diciendo lo que la gente quiere escuchar.