Si alguien te dice que una persona es músico, productor, mimo, pintor, escritor, diseñador de ropa, actor de cine, multiinstrumentista, cantautor, que hizo música folk, hard rock, música soul, música funk, música electrónica, krautrock, música dance y que todo lo hizo bien, con un sello de calidad única, seguro pensás: este tipo es un extraterrestre.
Y el extraterrestre existe. Se llama Davis Robert Jones, y le dicen David Bowie.
Por una época se hizo llamar Ziggy Stardust, aterrizó en el centro de Londres, en Heddon Street, como un alienígena y le anunció al mundo, a través de una canción, su mensaje apocalíptico: sólo le quedaban al planeta tierra cinco años de vida, antes de su destrucción total. El tema se llama "Five Years" y abre la trama plasmada en el trascendental disco “The rise and fall of Ziggy Starduts and the Spiders from Mars”, editado en el año 1972.
Pasaron más de 40 años del anuncio y el planeta Tierra sigue estando. Y su alienígena también.
Nos acaba de sorprender, luego de 10 años de silencio, con un excelente disco que ya desde el titulo augura futuro: “The next day”. Pero la vida artística del alienígena había empezado exactamente 5 años antes de su aterrizaje. Y en esos 5 años, que van desde 1967, en que hace su primer disco, hasta 1972, en que aparece Ziggy, su obra fue prolífica y maravillosa. Esta ahí el germen de uno de los artistas más importantes del siglo pasado y del presente.
Su debut discográfico se produjo en 1967. El disco se llamaba “David Bowie” y estaba imbuido de la cultura mod, y por los grupos de la invasión británica. Sobresalieron “Rubber Band”, “Love you till Tuesday”, pero no fue un gran suceso. No dieron en la tecla con la producción y arreglos del disco, y la solución apareció con la contratación de una persona que sería clave en la vida de Bowie, con muchas “idas y venidas” hasta nuestros días, ya que produjo su reciente disco: Tony Visconti. El segundo disco fue precedido por un single homónimo, que luego fue el titulo del mismo, muy folk, apareció en 1969 y llevó a Bowie hasta lo más alto: “Space Oddity”. Una canción que crece más y más en cada escucha y que hoy en día es un hito en la cultura pop. Los versos del comienzo, “…Graund control to Major Tom…”, y esa conversación entre la nave y la Tierra se escuchan cada vez que los U2 en sus interminables giras caminan hacia los escenarios, como si fuera un rito sagrado. “Letter to Hermione” es otro gran tema del álbum, dedicado a la que era su novia en ese momento. Pero el disco estuvo enmarcado por dos eventos: el alunizaje y la película “2001”, de Stanley Kubric, lo que le dio validez a las alucinaciones cósmicas del álbum. Y para destacar, la participación en el disco no tan notable como la que vendrá después, del tecladista de rock, Rick Wakeman.
En 1970 Bowie no hizo disco, se casó con una chipriota, Angela Barnett (la “Angie” del tema Stone), y si bien siempre fue personalista en sus formaciones y bandas, en este año conoció a un formidable guitarrista con el cual formaría uno de los duetos más importantes de su vida: Mick Ronson (el otro dueto fue con Carlos Alomar, años más tarde).
Y en 1971 volvió a las disquerías con “The Man Who Sold The Word” (cuyo tema homónimo del disco fue inmortalizado por Kurt Cobain en ese grito desesperado que fue el “Unplugged” de Nirvana en la MTV, pocos meses antes de su suicidio). Acá Bowie comenzó a jugar con un tema cultural: la ambigüedad sexual. Se lo ve en la tapa del álbum recostado en un sillón como si fuera una figura femenina, pero el disco destila hard rock como pocas veces se vio en Bowie. Y Mick Ronson tuvo mucho que ver en eso. El juego de las guitarras de Ronson y el bajo de Tony Visconti en el primer tema “The Width of a Circle” es tremendo. “All the Madmen” ("Todos los locos") es un gran tema del álbum que toca cuestiones personales vinculadas a la salud de su hermano y a la admiración que sentía por Syd Barret. Y si quieren escuchar un Bowie bien rockero, “Black Country Rock” es el tema.
Pero el hombre no paraba nunca de mutar. Del folk al hard rock, y de este a ser una estrella de un movimiento que si bien no fundó (Marc Bolan fue su gestor), descolló como la figura emblemática: el Glam Rock. Y el disco, una obra de arte: “Hunky Dory”, que marcó su primer alejamiento de Tony Visconti, ya que Bowie se produjo él mismo su disco. Salió en 1971 y tiene dos temas que a esta altura forman parte del patrimonio de la humanidad: “Changes” y “Life on Mars”. Bowie se transformó a partir de aquí en esa “extraña fascinación” que marca el tema “Changes”, siendo líder indiscutido de todo.
Pero no puedo dejar de destacar a los músicos: en este disco la actuación de Rick Wakeman al piano (de cola, no órganos ni teclados electrónicos) superó según algunos críticos musicales, a su aclamado primer trabajo con Yes en el disco “Fragile”, es muy emocionante centrarse en los pianos del disco, principalmente en el tema “Oh! You Pretty Things”, cuando explota la voz de Bowie ofreciendo un festival de calidad. “Hunky Dory” es un disco clave. Incluso dedicó un tema a Bob Dylan y otro a Andy Warhol. Las letras de Bowie comenzaron a tener una estética transgresora, polémica, y la tapa del disco, otra jugada con ambigüedad sexual, ahora con un pelo platinado recogido. Y perduró el grupo, ya que la formación de los músicos de “Hunky Dory”, se transformó en una nueva banda (The Spiders from Mars), que tendría peso propio, y le daría al mundo entero en 1972 uno de los discos más gratificantes de toda la cultura rock: “The rise and fall of Ziggy Starduts and the Spiders from Mars”. Que se puede decir de este disco luego de todo lo que se ha dicho? Mucho, porque siempre tiene cosas para dar. No solo fue un disco, fue una estética nueva para representar un show. Un alienígena ambiguo sexualmente, maquillajes profundos, un vestuario único diseñado por un artista japonés. Tanto Hendrix como J. Joplin, y Jim Morrison, seguro algo tienen que ver en la facción del personaje.
Luego de la apertura con “Five Years”, donde anuncia el apocalipsis, la trama se desarrolla con “Moonage Daydream”, donde el mensaje es pregonado por el mundo, y luego, al aceptar todo el mundo el mensaje del “mesías”, el alienígena se transforma en una estrella de rock y vienen los tema mas rockeros del álbum: “Star” y “Hang to yourself” (gran influencia para la música punk), y por supuesto, el personaje es elevado al firmamento del pop y del rock en el tema magno del disco, “Ziggy Stardust”, en el cual los egos y la fama lo empiezan a marear, y a consecuencia de eso disuelve los “Spiders from Mars” y en el tema “Sufragette City”, el personaje entra en un espiral de sexo y drogas que lo destruye, para terminar con la belleza de “Rock'n Roll Suicide”, donde narra el suicidio de la estrella, una canción vibrante y conmovedora.
En estos cinco años Bowie se transformó en un artista impresionante. Para 1972 ya comenzó a hacer de todo. Su carrera como productor comenzó a brillar. Sus ídolos eran Lou Reed e Iggy Pop, y les produjo sus famosos álbumes “Transformer” y “Raw Power” (Iggy and the Stooges) . Todo lo que tocaba se transformaba en algo de calidad. La gira de Ziggy y los Spiders from Mars en Estados Unidos fue muy buena, y durante esa gira, Bowie compuso e ideó el disco siguiente, que fue una elegante manera de ponerle fin a Ziggy: se llamó “Aladdin Sane” y salió en 1973.
Sólo queríamos quedarnos en estos primeros cinco años. La carrera de Bowie ya lleva 45. Mutó varios personajes durante los años posteriores, vivió en Los Ángeles su propia encarnación de Ziggy entre 1974 y 1976, donde si bien conquistó EEUU con “Youngs Americans”, tuvo que refugiarse en Berlin entre 1976 y 1978 a desintoxicarse de drogas y alcohol, y ahí fue donde hizo su famosa trilogía berlinesa (“Low”, “Heroes” y “Lodger”). Todo esto será análisis, quizás, de otros “Five Years” que algún día evocaremos de este genio. Hoy sólo nos queda disfrutarlo, y por supuesto, el hombre tiene todavía mucho para dar, porque sus fans esperan ansiosos que salga de gira con su nuevo disco.
David Bowie, todo en uno y bueno.