Desde hace años, semanalmente encontrábamos en la pantalla de Canal 9 de Mendoza, la columna televisiva del padre Vicente Reale.
Un espacio que muchos esperábamos semana a semana. Sobre todo porque en ella se trataban temas sociales de actualidad, con una óptica personal, inspirada en el Evangelio, pero con la apertura suficiente como para que nadie pudiera sentirse excluido. Fuera católico, de otra religión o ateo.
Al parecer, arguyendo desde el Noticiero 9 razones de programación, de urgencias, de “ritmos” propios e impredecibles de la televisión, desde hace varios meses, se nos hizo casi imposible conocer día y hora en que aparecería esa columna, cuando aparecía.
Hasta que en estos días supimos que ya no contaríamos con ella.
Indudablemente cuesta entender que sea imposible ubicar, con cierta previsibilidad, tres minutos en una semana, de existir la voluntad de hacerlo…
Por qué lamentar la pérdida de este espacio de encuentro:
-Porque se había constituido en un espacio de reflexión, algo pocas veces común en una televisión cuyo objetivos parecieran ser divertirnos, frivolizarnos, pensar en profundo lo menos posible.
-Porque era un espacio inclusivo. Como dijimos más arriba, a pesar de que se hablara con la inspiración en el Evangelio de Cristo, tenía la dimensión humana suficiente como para involucrar a todos. Y con un estilo muy alejado del de los sermones.
-Porque muchas veces los mensajes eran tan críticos como para no dejar lugar a la hipocresía, a la que tan asiduamente recurrimos en nuestra debilidad.
-Porque contenían opiniones absolutamente personales, con las cuales acordar o disentir, y este es siempre un buen ejemplo y un excelente ejercicio para todos.
-Porque muchos católicos advertimos en esos comentarios, los ecos del Concilio Vaticano II. Con nostalgia por aquellos años de aires nuevos que iluminaron la Iglesia hace medio siglo, pudimos vincular las palabras de Cristo con el aquí y el ahora de nuestro tiempo, aplicado a situaciones sociales propias de nuestra época. Estuvieron presentes en esos espacios (y menciono sólo algunos) la necesidad de un testimonio cristiano verdadero, testimonio de hecho y no de palabras o rezos; la urgencia de una justicia social imprescindible para construir la paz; el respeto a la diversidad en todas sus formas, de manera que nadie se sintiera ajeno o expulsado; la denuncia de situaciones consideradas erróneas; la visión del hombre y de la mujer de este siglo con comprensión y no desde la intolerancia y el dogmatismo propio de quienes se creen poseedores de verdades absolutas.
Por último, dado que el espacio pertenece al Arzobispado de Mendoza, quedamos a la espera también de que desde ese ámbito se propicie la forma de recobrar esos comentarios.
Virginia Biella- DNI 5915081
Raúl Horacio Guinazú DNI 7662345
María Rosa de León DNI 6197355
Federico Mare DNI 25789013
Gabriela Maturano DNI 21369470
Nora Bruccoleri, DNI 12841619
Judith María Vargas - DNI 10907320
Carla Adriana Herrera - DNI 17295202
Ivonne Misteli DNI 1445162
Rafael Báez DNI 6926719
Milca Vargas DNI 1827481
Beatriz Moncada DNI 13467300
María Calandria de Rodríguez DNI 4113786
Néstor Jorge García LE 4030994
Estela de las Mercedes Vergelin, LC 3049936
Osvaldo Juan DNI 6904257
Elsa Del Carmen Chaler De Juan DNI 5451964
Maria Rita Juan DNI 22464808
Roberto Poletti DNI 6864393
Rosa Scipioni DNI 0828166
Enrique Walter Marsonet DNI 6882187
Silvia Zulliger DNI 6704238
María Edith Jorge DNI 11242413
Salwa Azzam DNI 5172861
Víctor Bravo LE 5993226
Leonardo A. Peroni DNI 26498200
Angela Bolcatto DNI 4241372
Guillermo Gallo DNI 7220303
Juan José Abdala DNI 7662227
Marta Guerra- DNI 4413326
Aída Icart DNI 4739696