El beso del Potro

"Las olimpíadas son como una tregua mundial, la navidad planetaria, el día del perdón imaginario", reflexiona con ironía el médico Miguel Lisanti.

ientras miraba el partido Djokovich-Del Potro, no podía dejar de pensar. En el césped principal se disputaba el partido por la dorada. Murray estaba condenado, si triunfaba sería una victoria británica, si perdía sería una derrota escocesa.

El suizo Federer finalmente perdió la chance de obtener la única presea que no posee, la olímpica, él viene de un país pequeño, cuyo PBI proviene en un 50% de transacciones financieras, allí se aloja el 75% del capital privado del mundo. El G8 es propietario de la mayoría de los Paraísos Fiscales del Planeta. Son más de 80 el 10% pertenece a los mismos que aconsejan su desaparición.

Todo transcurre sin problemas en el país fundado por Guillermo el Conquistador, un hijo vikingo bastardo que luchaba con su hermano obispo a su lado, los grandes mutiladores de la historia tal vez. Su hermano, como no podía hacer correr sangre, con un garrote demolía a las víctimas hasta que morían. Guillermo funda la Inglaterra de hoy en el mil ciento y tanto, eran los Normandos, ex vikingos devenidos a caballeros luego de su pasantía temporal por la Francia del norte. Grandes ocupadores de territorios ajenos. Su mayor virtud.

Gastaron 46 millones de dólares en la ceremonia inaugural, ostentosa ceremonia donde la Reina es portada por el mismísimo James Bond, un espía de la guerra fría que defendía los intereses del imperialismo, saga escrita por Ian Fleming que reportó grandes ganancias a la corona.

¿El primer país en ingresar en la ceremonia? Grecia, inventor de los juegos y del otro juego perverso llamado democracia, juego que todos creemos jugar a sabiendas que no existe. Grecia huele a tabaco en sus calles y a aceite de oliva, le vende aceitunas y aceite a la comunidad y consume autos alemanes y productos de los patrones de la comunidad, de ese modo no le dan las cuentas, ¿cuántas aceitunas tenés que vender para comprar un BMW, ah?. En sus calles se vende todo trucho, le truchan los perfumes a los franceses, la ropa es trucha, las carteras, los bolsos Louis Vuitton valen 30 pesos argentinos... es todo trucho y lo bien que hacen.

En la otra cancha Del Potro juega con Djokovic. El argento sabe que está jugando en el país usurpador, por eso se ha llevado la bandera, que hará flamear disimuladamente luego del llanto por su medalla y le dará un beso, un beso del Potro mitológico. Del otro lado del bronce hay un serbio, vino en avión de un país que fue ocupado por todos los imperios posibles, alamanos, romanos, turcos, austrohúngaros, hasta por la Alemania nazi.

Ultimamente luego de que la OTAN borbardeara preventivamente su territorio encontraron la paz administrada por la ONU, desapareció Yugoslavia y apareció una Carta Constitucional de Serbia y Montenegro diseñada por las Naciones Unidas?

Todo transcurre como si nada pasara, como si los holocaustos no hubieran existido, ayer Las Leonas le ganaron a las Teutonas.

Las olimpíadas son como una tregua mundial, la navidad planetaria, el día del perdón imaginario. Djokovic se molestó hoy durante el partido, un niño lloraba y perturbó su concentración, el niño lloraba, pues esa criatura era la única persona consciente de la hipocresía internacional.

Se está haciendo de noche, en invierno no hay flores en el jardín ni ranas croa tas, que esperan que las despierte un beso del Potro.