En la sobremesa de un reciente plenario del personal creativo de esta columna “Cosa Seria-MDZol” (que estuvo muy bien regado) alguien dijo que el ilustre charlista televisivo Tato Bores y todos sus brillantes libretistas se quedaron algo cortos. Pese a su manifiesta genialidad, la actualidad habríalos superado, porque somos esa famosa “realidad que supera a la ficción” hecha pueblo, se dijo en el mencionado cónclave. De ahí a intentar hacer un monólogo digno del gran Tato pero expelido en estos días, hubo solo un paso y un par de botellas más. Esto fue lo que salió, y conste que bajo la influencia de alcoholes varios y estupefacientes diversos, y en estado de emoción violenta (Eso nos recomendó nuestro abogado que dijéramos). Ahí lo tienen, y disculpen.
“El otro día salí a la calle bastante aturdido, luego de escuchar por Kadena nacional la centésimo sexagésima octava alocución de la Presidenta en la época 'D.N' (Después de Nestor). Y no por lo que se veía; creo que re-inauguró algo, porque empezó diciendo que en esa fabrica antes...etc.etc. Pero fue un ratito nomas, porque inmediatamente empezó a pegarle a todo el mundo. Cobraron Macri, Moyano, El Fondo Monetario, el Banco Mundial, la Sociedad Rural, Clarín y toda su galaxia, media CTA, un amplio surtido de ex ministros de ELLA y ÉL, la Federación Agraria, la mitad de todos los periodistas del país, la Unión Europea en su conjunto, Estados Unidos, economistas varios y ese 46 por ciento de argentinos que no la votó. Bastante bien para un solo discurso, porque la cuenta daba diez sopapos y fracción cada 50 palabras. Un rendimiento olímpico. Venía repasando mentalmente todo lo que dijo a ver si en una de esas también me pegó a mí y no me dí cuenta por lo rápida que es, cuando me encuentro con mi gran amigo el analista político José Encuestita, viejo filibustero de los siete mares que ahora anda de capa caída porque no está facturándole al oficialismo y siente que pierde mucho. '¡¿Como andás, José?!' le pregunté, viéndolo compungido. '¡Como el tujes!' me respondió. '¿Como querés que ande si ahora a los de mi viejo y querido oficio nos han reemplazado por unos mocosos twitteros que ni habían nacido cuando yo ya hacía operaciones de prensa para Herminio Iglesias, Lorenzo Miguel y otros próceres. ¡Que saben esos pendejos irrespetuosos lo que es manejar imágenes y medios! ¡Haceme el favor...!'. 'Bueno -le dije- los tiempos cambian y hay que adaptarse...'. '¡Adaptarse, las petunias!. ¡Acá no se respeta la experiencia ni la trayectoria!. Y mirá que les dije, pero ni una triste licencia de FM comunitaria me han tirado. ¡Esto es el colmo!'. Traté de calmarlo como pude, y le prometí que lo contactaría con el Subsecretario de Redundancias Mediáticas a ver si lo podíamos colocar aunque sea en el banco de suplentes de 6,7,8. En eso apareció otro amigo, el economista Carlos Alberto Devaluatto, que apenas nos saludó y también se puso a chillar. '¡Esto no da para más! ¡ESA y todos los suyos se creen que han descubierto la fórmula del agua tibia! ¡Este desarrollismo trucho con toques de Keynesianismo de outlet y proteccionismo de cotillón es un seguro de fracaso que nos va dejar aislados del mundo y colgados del pincel!' -bramó. Yo traté de calmarlo a él también, recordándole que cuando tuvo su cuarto de hora chocó la calesita igual que todos sus colegas que habían augurado un dólar a 10 pesos en 2001. Pero no se dio por aludido y siguió con la perorata. '¡Ya vas a ver que en unos pocos meses vamos a estar a pan y agua, pero nos van a vender que morfamos caviar todos los días!' . 'No creo; el caviar no está bien visto porque no es Nac & Pop. En todo caso dirán que comemos asado y locro todo el tiempo' -le dije, a ver si al menos se sonreía, pero no hubo caso. Se trenzó a hablar con el otro, y eso era un rosario de quejas que en un momento ya me entraban por una oreja y me salían por la otra. Yo iba asintiendo lo que decía cada quien mientras pensaba como rajarme, cuando veo llegar al famoso terrateniente Sofanor Garquetta Pereyraola, hombre que supo tener un tercio de la pampa húmeda como patio trasero de su casa. Ahí nomas pensé que se venía otro tsunami de pataleos, pero el tipo estaba bastante tranqui. Me explicó que hacía varios años que las únicas vacas vivas que veía eran las de la exposición rural, porque a las miles que supo tener las había boleteado para dedicarse a la soja, así que estaba levantando la guita con camiones volcadores. 'Eso sí -matizó- no deja de parecerme que este gobierno es un manojo de montoneros reciclados y mechados con nenes intolerantes que se creen el último sanguche del copetín pero si les sacás el Blackberry no saben ni donde están parados. ¡Es una vergüenza, un atropello, un insulto a la Patria lo que está haciendo esta gente!' -se enroscó también. O sea que por mucho que se la esté llevando, no dejaba de esgrimir el discurso reglamentario de su clase social. 'Es obvio' -me dijo, mientras los otros dos ya se habían apoyado uno en el hombro de otro para llorar desconsoladamente- 'Si no mando ese speach cada vez que se juntan más de dos personas, no me dejan entrar más en el Jockey Club. Una de las poquísimas cosas que nosotros respetamos en este país son las tradiciones, justamente porque fuimos quienes las inventamos. Si hay un gobierno aunque sea vagamente peronista o que parezca mínimamente zurdito y no largamos este tipo de chamuyos, pasamos a ser como leprosos traidores para nuestros pares. Así nos interesamos en los asuntos estatales. Para todo lo demás, existe Mastercard' -dijo, muy orondo. A esa altura, yo ya estaba deseando que viniera un OVNI y me secuestrara, pero sabía que entre Moreno y Timmerman no lo dejarían entrar al país. En eso me suena el celu, atiendo y era nada menos que mi gran amigo el Archiobispo Pedro Pablo Lucas Mateo Della Hostia, que inmediatamente empezó con sus despotricaciones. '¡Esto no puede seguir así!. El gobierno ha desnaturalizado la institución familiar permitiendo que cualquier pareja irregular y antinatural finja ser un matrimonio hecho y derecho, tiene la insolencia de contradecirnos todo el tiempo, ha difundido esa nefasta pastilla del día después que facilita el libertinaje, reparte anticonceptivos y cada dos por tres amaga con legalizar el aborto. ¡No sé donde vamos a parar!' -me escupió a repetición.- '¡Cálmese! -le dije- No sé de qué se queja si ustedes son unas de las pocas corporaciones a las que no les han tocado el bolsillo. No pagan impuestos ni retenciones a nada, no les van a nacionalizar ni una capillita de pueblo ni los tratan de antipatriotas.¿Qué más quieren?' -le mandé.- '¡¡¡Queremos que se nos pongan a tiro!!! -gimoteó- ¿O no vio que para los Tedeum de las fechas patrias siempre se rajan al interior? ¡Así no se puede! ¿Como hacemos para que Bergoglio les baje línea y les diga en la cara lo que tienen que hacer y pensar? Han profanado la sacrosanta tradición de que en esas conmemoraciones pongamos a los Presidentes como un trapo de piso. Solo va Macri, que siempre pensó como nosotros y se la pasa asintiendo con la cabeza. ¡Eso no tiene gracia!' -Y casi se quebró en piadosas lágrimas. Le dije que me tenía que ir a una reunión y corté, no sin desearle que se le pase pronto. Como vi que los otros tres seguían largando una catarata de improperios contra el gobierno, tiré cualquier excusa y me despedí de ellos dándoles un besito en la frente a cada uno y regalándoles profilácticos con un cartelito que decía: 'Si ve venir a un funcionario de la AFIP, pídale que se ponga esto, que si no puede ser peor'. Y me fui, pensando que si hay tanta gente grosa disconforme con este gobierno, a lo mejor es que están tocando trastes importantes. ¿Para qué? El tiempo lo dirá, pero lo cierto es que ladrán, Sancho; señal de que son perros'.
Eso fue lo que quedó. Esperamos no haber herido (demasiadas) susceptibilidades. Volveremos la semana que viene, si alguien quiere.
Tw: @robertomagno2