Ruleta rusa a la argentina

Conste que no me interesa hacer ninguna elucubración psico-sociológica sobre un asunto tan espinoso y personal como es el suicidio. Para eso cualquiera puede consultar a un analista que lo atore con teorías y prácticas Freudianas o de cualquier otro docto en semejantes cosas terribles, que no por nada somos uno de los países más “psí” del planeta. No me da el cuero ni ahí para algo parecido. Pero es que en los últimos días-semanas-meses empecé a sentir algo bien raro, y miren que como argentino viejo que soy (no “viejo argentino”, que sería otra cosa) pensé muchas veces que ya no me entraban balas. No obstante, un raro escozor me desasosiega. A saber: ¿será posible que cada vez que estamos encaminados rumbo a ese “destino de grandeza” que tantas veces nos pusieron como zanahoria ante los ojos, y cuando ya casi sentimos la fresca aspereza de la corona de laureles en nuestras sienes, empezamos a pelear por un “quítame de allá esas pavadas” y terminamos echando todo por la borda más temprano que tarde?

Para colmo, ahora que el primer mundo tan envidiado se cae a pedazos por sus propias imbecilidades, y cuando esos que nos tenían de hijos podrían pedirnos consejos como si fuéramos sus padres (o al menos sus hermanos menores pero más piolas) nos encontramos enfrascados en peleítas de peluquería que se reducen, básicamente, en ver quien la tiene más grande; sea la convocatoria, la caja, la inserción mediática, la tropa incondicional o el carisma. Me cansaron todos, especialmente porque ya sabemos quien tiene todo eso más grande, por ahora.

-Perdón... ¿Quien te cansó? -me preguntó muy comedidamente mi gran amigo el militante Ultra remil requetecontra K Remigio Chupamedis.

-Todos, lo que se dice todos... -respondí, no sin alguna molestia -Y eso los incluye muy especialmente a ustedes, a los hiper kirchneristas, porque cuando no encuentran con quien pelearse se miran en un espejo y se ladran.

-Chiquitín...Lo que vos y tu gorilismo mal digerido entienden por “pelearse” no es más que una gesta patriótica en busca de la nueva emancipación del país, para que así alcance sus objetivos de independencia económica, soberanía política y justicia social. Como bien dijo el General, no se puede hacer tortilla sin romper los huevos.

-¡Y vaya si los están rompiendo! ¿No se les dio por pensar cuanto mejor sería todo si no estuvieran todo los santos días con el cuchillo entre los dientes, listos para cuerear vivo al que se les cruce? -inquirí.

-¡No, papi...! A ver si nos entendemos; Acá lo único que hacemos todos, empezando por ELLA, la magnífica conductora de la Nación, es poner en su lugar a los que se desmarcan de los intereses nacionales y populares -me dijo, y cuando pronunció la palabra “ELLA” se puso de pie y colocó su mano derecha sobre el corazón.

-Ok, no hace falta que sobreactues, porque acá no nos ve nadie. O al menos no nos ve ninguno de tus muchos jefes, espero. ¿Son conscientes que de esa forma es muy difícil capitalizar los años de crecimiento, porque a la natural desconfianza que le tenemos los argentos a todo gobierno habido y por haber se le suma el hartazgo de los que ven peleas y más peleas en todos lados y a toda hora, ehhh? -me encabrité.

-¡Ni ahí! El pueblo sabe con quienes cuenta; nos tiene plena confianza porque sabe que trabajamos por y para él.

-¿No será al revés...que el pueblo trabaja para ustedes?...-me atreví a preguntar.

-El orden de los factores no altera el producto bruto interno que ha crecido exponencialmente en los últimos nueve años, paralelamente a la presencia del Estado donde más se lo necesita y al servicio de los desposeidos por el modelo neoliberal que sumió al país en su etapa más triste pero de la que salimos con decisión y voluntad política -largó la perorata.

-Lindo casete, haceme una copia -lo paré en seco- pero convengamos que cuando la Kadena Nacional, por decir algo, se usa casi exclusivamente para emporcar al rival, es que alguna cosa no está funcionando debidamente.

-¡No seas ridículo! Si la Genia Total usa tanto la cadena, es porque los líderes deben comunicarse con su pueblo. Sabemos bien que no se puede confiar en la corporación mediática, que solo defiende sus intereses... -se me retobó.

-Más que defender sus intereses, me parece que hace rato se defiende, a secas. Y como gato panza arriba, para que no la reduzcan a cenizas -objeté- Pero no nos vayamos por las ramas. Yo digo: no están aprovechando debidamente el famoso “viento de cola” (que ya casi se terminó, de paso) porque se distraen en guerritas de conventillo, y eso hace que cuando ven acercarse el iceberg, en vez de maniobrar para esquivarlo se caigan sobre el acelerador.

-¡No digás goriladas estúpidas! ¡No hay tal viento de cola! Es que esta conducción nacional (y popular, por supuesto) pletórica de aciertos, ha logrado resultados espectaculares -gritó.

-Ajá...¿La soja a más de 600 dólares la tonelada también es una acierto de la jefa? -le pregunté, no sin mala leche.

-Ehhhh...esperate que consulto mi diccionario español / kichnerista...No, lo de la soja es una favorable coyuntura internacional, que se instrumentó fabulosamente bien para beneficiar a los que menos tienen -pontificó.

-Ponele; ¿Será para eso que también quieren estatizar Ciccone? -insistí, y miró el diccionario de nuevo.

-No, eso es para garantizar la soberanía monetaria...por lo menos así dice acá.

-O para poder seguir teniendo Vicepresidente. Pero la brecha de rivalidad al divino botón que han creado no se borra ni en dos generaciones. Y a eso me refiero: es casi un suicidio crear tanto ruido cuando las circunstancias indican que todo podría ser mucho más relajado -Y ahí me puse retobado yo- Así cualquiera se enceguece y choca la calesita cuando podría salvarnos a todos por un buen rato. No le hallo lógica a marcar la cancha de esa manera, entre amigos, enemigos y nadie más.

-Pero sí la tiene, y es tan sencilla que hasta vos podés entenderla: De este lado de la raya están los buenos (nosotros) y del otro los malos (el resto). No hace falta nada más, porque el pueblo ya sabe quien es quien. Nadie se está suicidando ni cosa parecida; apenas combatimos contra el mal representado por los villanos de siempre, y guiados por la “Mujer Maravilla” -Otra vez se puso de pie y con una mano en el corazón, mirando al cielo con unción.

-Te concedo que los actuales opositores (si es que son dignos de llamarse así) forman  una sarta de fracasados, y el que tiene alguna autoridad moral para hablar es porque viene muy flojo de papeles ya que antes no hizo un sorongo. O sea que estamos en la misma, y la gente siempre preferirá al mal conocido antes que al bueno por conocer. Pero de ahí a compararlos con malvados de historieta...hay un trecho. No abusen -le retruqué, mientras revisaba la agenda del celu a ver si tenía el teléfono del neuropsiquiatrico con retiro a domicilio más cercano -Mirá, lo único que te digo es que no se puede manejar hacia adelante y mirar exclusivamente el espejo retrovisor. Así chocás seguro, te suicidas mal.

-¡Ni a ganchos, bolú...! Vamos en pos de la grandeza definitiva y total de la Argentina patria, esta vez para siempre. Ya vas a ver...

Me fuí, con un amargo “Dejà Vù” a cuestas. Es que eso mismo ya lo escuché   tantas veces...Ma' si, qué sea lo que dios quiera, ¡Qué tanto!

Hasta luego.

Tw:@robertomagno2