"Cualquier productor de televisión sabe que si se juntan en la Plaza de Mayo miles de personas con carteles y cacerolas, es nota. Más nota aún si las otras veces que sucedió tuvo consecuencias. Sería nota incluso para decir que no eran tantos como las otras veces (aunque tampoco fueran tan pocos). Pero no fue nota. Cualquier productor de televisión también sabe que se cubre el más mínimo corte de cualquier avenida porque, además del servicio de tránsito, las protestas son ideales para las cámaras por ser escénicamente atractivas. Pero este cacerolazo en Plaza de Mayo –que tenía todo el cotillón: personas disfrazadas de dólar, jóvenes con máscaras de los indignados, carteles con distintos grados de creatividad– se ignoró".
La columna en Perfil