Euforia de géneros

Un juego de palabras a partir de la sanción de la ley, que permite pensar cuáles son las nuevas identidades que son reconocidas por el Estado. La construcción de género, desde la perspectiva del colectivo LGTTB.

El miércoles 9 de mayo, tuvimos un precedente histórico, un hito que seguramente será recordado en la historia como uno de los logros más importantes del colectivo LGTTB (de lesbianas, gays, travestis, trans y bisexuales), la aprobación de la Ley de Identidad de Género.

La ley establece que cualquier persona será reconocida por el Estado por el género construido y auto percibido, por el género que vive, tal como lo siente profundamente, independiente al asignado al nacer; por otra parte, y fundamentalmente, el Estado mediante esta ley deberá garantizar el acceso integral a la salud a través de tratamientos hormonales y cirugías cuando las personas así lo requieran.

Esta es una ley de vanguardia a nivel mundial, no solo por la integralidad demostrada al incorporar el acceso a la salud, sino también porque las personas podrán acceder a sus derechos sin ser patologizad@s, como sucedía hasta el momento en el país, a través de fallos judiciales, es decir, se podía acceder a la identidad a costa de un diagnostico psiquiátrico que determinaba que las personas padecían “disforia de género”, un trastorno psiquiátrico. Se reconocía la identidad pero a costa de la patologización.

El titulo de la nota es un juego de palabras con este estigmatizante diagnostico, y también una muestra de las nuevas posibilidades que se abren para empezar desde nuestros géneros a ser reconocid@s en principio y luego a ingresar al largo proceso que implica el ejercicio pleno de la ciudadanía, con esto quiero decir, que la ley no es un fin, sino el comienzo en la búsqueda de la materialización del acceso al trabajo, a la salud, a la educación y a la justicia, cuestiones fundamentales en el proceso de reparación que el Estado debe tener hacia las comunidades históricamente postergadas como nuestro colectivo.

Much@s quedaron en el camino, much@s murieron, y se fueron sin ser reconocid@s al momento de su muerte con la identidad que habían construido, esta lucha debe tener un agradecimiento espacial para tod@s ell@s.

Pero esta lucha también es para las generaciones futuras, para que este país les dé también a tod@s l@s que vienen sin importar su orientación sexual y su identidad de género, en palabras de Pedro Lemebel “un pedacito de cielo para que puedan volar”, para que esta nación que estamos construyendo sea efectivamente plural, democrática e inclusiva.

Nuestra lucha comenzó allá por fines de los años 60, cuando decidimos salir de nuestras individualidades y luchar de manera conjunta públicamente, en ese momento nos dimos cuenta que éramos mas de l@s que creíamos y entendimos que solo con la organización íbamos a hacer posible que nuestras sociedades cambiaran. Fue también ahí cuando tomamos conciencia de que teníamos que hablar por nosotr@s mismos, que no necesitábamos que nos interpretaran y que solo nuestra voz iba a decir cuáles eran las modificaciones que queríamos, que pedíamos y que exigíamos.

Por eso festejo nuevamente además de la aprobación de le ley, la participación del colectivo trans en la construcción de la propuesta legislativa, fundamentalmente del Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género.

Nuestras demandas tienen muchos años, pero tenemos que reconocer que existen momentos históricos y voluntades políticas que hacen posibles que se efectivicen y que pasen de estar en nuestras banderas, a estar incluidas en nuestras leyes.

Un día no muy lejano, las generaciones futuras miraran con horror, al estudiar la historia, la exclusión, el abandono, la estigmatización, la criminalización, y la violencia que tuvieron que sufrir las personas que desafiaron los estrechos márgenes del género y la sexualidad, cuando solo se pensaba desde un paradigma heterosexual, reproductivo y obligatorio.

Algún día, entenderemos esta ficción que es el género, y podremos festejar que cada persona viva como lo desee sin que el género y la sexualidad sean pensadas como verdades fijas e inamovibles, sino como devenires, como deseos, como cosas que nos pasan en la vida.

Esto recién comienza, y es tarea de toda la sociedad crear un mundo mejor, pero creo que con poder marica, fuerza trans, furia travesti y potencia tortillera, será un poco mas mejor.

Marito Vargas
Activista. Miembro de la agrupación “15 de julio”