Días pasados, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el gobierno provincial realizó, frente a la Legislatura, un acto de homenaje y agradecimiento a mujeres mendocinas destacadas por su labor personal y profesional y por su aporte a la comunidad.
Entre las mujeres honradas se encontraba Alejandrina Páez de Coca, la popular “Coca” para todos sus amigos y conocidos. Coca partió de entre nosotros hace tres semanas. Por lo que el homenaje llegó tarde (post mortem, le dicen diplomáticamente) y, en lo que a Coca respecta, toda una farsa gubernamental.
Quienes, desde hace tiempo, conocimos a Coca y colaboramos con ella hemos sabido de su bajo perfil y silenciosa tarea en bien de tantos niños y adolescentes desamparados en el cuerpo y en el afecto. Hemos conocido su inmensa alegría al ver a su alrededor a miles de niños festejando, haciendo labores y aprendizajes y gozando de una segunda familia de pertenencia.
También hemos sido testigos de sus lágrimas y penas cuando faltaba lo necesario para su hogar “Un paso en la vida”, o cuando los chicos no respondían a sus expectativas, o cuando el dinero convenido con la Dinaf no llegaba, o cuando las promesas de los gobernantes eran sólo eso, promesas.
Y hablamos con las cartas sobre la mesa. Ante el pasado gobierno del PJ hicimos muchas gestiones para que se aliviara en algo la pesada carga de Coca; para que se pudiese conseguir otro sitio más adecuado para contener a los chicos de su Hogar; para que las apreturas económicas no malograran su empeñosa tarea en favor de esos niños. De ese anterior gobierno formaban parte Francisco Pérez en Infraestructura y Carlos Ciurca (que la llamaba “Coquita”) en Desarrollo Social, quienes no desconocían ni la obra ni las dificultades de Coca.
Cuando el Sr. Ciurca se hizo cargo del Ministerio de Desarrollo Social, con Nota en mano que entregamos a su secretaria, solicitamos una audiencia para conversar con él sobre aquellos asuntos importantes del Hogar. Esperamos más de un mes y la audiencia no fue concedida. Hicimos otra Nota y, esta vez, la entregamos en mano de la Subsecretaria del Ministerio. La audiencia nunca fue concedida.
Corolario. Conocedores de todo esto, ¿qué estaban haciendo el Sr. Pérez y el Sr. Ciurca homenajeando post mortem a la querida Coca cuando en vida de ella no atendieron a sus desesperados llantos y peticiones? Y para colmo, ambos funcionarios mostrando una cara de festejo como si viviéramos en el mejor de los mundos.
La hipocresía fue el mayor mal que fustigó Jesús de Nazaret: “¡Ay de ustedes, hipócritas, que apedrean a los profetas y matan a quienes les son enviados, levantándoles luego hermosas tumbas para disimular el pecado cometido!”.
También hoy la hipocresía, de palabra y de obra, continúa siendo el mayor delito que condena a los pobres y a quienes intentamos acercar una mano para aliviar tanta injusticia.
¡Nuevamente honor y gloria a vos, querida Coca, que entregaste tu vida por los preferidos de Jesús!
Vicente S. Reale - DNI 6.508.536
Virginia Biella - DNI 5.915.081
Sivia Zulliger - DNI 6.704.238
Aída Icaart - DNI 4.739.696
Daniela V.Aloy - DNI 30.418.413
Silvia M. Cirona - DNI 13.035.405
Guillermo R. Aloy - DNI 12.044.298
Silvina B. Aloy - DNI 34.015.880
Fernando G.Aloy - DNI 32.812.045
Dante R. Molina - DNI 30.418.245
Victoria Fiorentini - DNI 32.812.051
Laura Fiorentini - DNI 29.125.199
Adiana Bernengo - DNI 13.175.445
Roberto Fiorentini - DNI 10.509.597
Mariana Ariza - DNI 26.366.861
Matías Coll - DNI 26.366.801