El día después de mañana

Los fallos de la Corte Suprema y las fallas del sistema. De Vido, la reelección de CFK y su candidato bonaerense. Los gobernadores hacen catarsis mientras regresa la trenza peronista.

Este martes la Corte Suprema de Justicia emitió tres fallos que, de distinta manera, golpearon al Gobierno de Cristina Kirchner. Y dos de ellos están en directa relación con la actitud que el Ejecutivo mantiene hacia la prensa que considera opositora cuando faltan horas para el 7D, cuando entre en vigencia la Ley de Medios.

En primer lugar, el Máximo Tribunal aseguró que “la pretensión de la demandada (ANSES) de efectuar un ejercicio masivo del instituto de la recusación sin expresión de causa, desnaturaliza los propósitos y fines para los que fue concebido y ocasiona múltiples perjuicios a los justiciables”, además de configurarse un “abuso del proceso que los jueces no deben tolerar”. La Corte rechazó lo que considera una recusación masiva de jueces por parte de ANSES que, según afirma, “genera un problema institucional en un fuero abrumado por la litigiosidad”.

Paralelamente, advirtió al PAMI que debe informar sobre cómo distribuye su pauta publicitaria y declaró “inadmisible” el recurso extraordinario que había presentado el Estado Nacional contra la resolución de la Sala IV de la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal. El pasado 14 de agosto, esa Cámara ordenó cumplir con el fallo de la Corte en la causa de Editorial Perfil sobre publicidad oficial, estableciendo un esquema de distribución de la pauta en tres publicaciones de esa empresa.

Separando la paja del trigo hay que decir que el fallo verdaderamente inesperado para la Casa Rosada fue el del ANSES. Y no porque el estado de la causa no permitiera imaginar este desenlace sino porque se produjo justo en la semana previa al famoso 7D, que mantiene en carne viva a todos los involucrados. En la última audiencia a la que acudió Diego Bossio, el pasado 6 de noviembre, el titular del organismo previsional, su dura postura y la respuesta de los ministros de la Corte permitían avizorar un final como éste.

Sin embargo, lo que más preocupa al Gobierno no es el rechazo cortesano de este martes en el caso ANSES. En aquella audiencia Bossio le había dicho a los jueces de la Corte que el Estado no podría pagar una eventual extensión del llamado “caso Badaro” a todos los jubilados porque el organismo entraría en “déficit operativo”.

“Si se pagara lo que pide el Defensor del Pueblo, se entraría en déficit”, le dijo el director ejecutivo de ANSeS a los ministros de la Corte.

Aludía de este modo al reclamo colectivo que promueve Eugenio Semino, Ombudsman de la Tercera Edad de la Ciudad que muchas veces se arroga la representatividad de todos los jubilados del país cuando está claro que no la tiene.

La derrota del Ejecutivo en este caso, en el que la ANSES recusó decenas de veces a un mismo camarista, deja ver un estado de cosas en ese fuero que no se reduce al colapso al que alude la Corte sino que abre las puertas a una cadena de complicidades y corruptelas vinculadas a cientos de miles de causas judiciales, muchas de ellas varias veces millonarias. La famosa “industria” del juicio enfrenta, en el caso del sistema previsional, un histórico déficit de gestión estatal que es aprovechado a destajo por una decena de estudios bien conectados.

Antes de la feria de enero, es previsible que la ANSES deba hacer frente a varios miles de causas a partir del fallo de la Corte conocido este martes.

Pero otro frente de tormenta que preocupa y mucho al Gobierno es la incipiente alianza entre el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. La aceleración de los acuerdos entre ambos mandatarios es visto cerca de Cristina Kirchner como un reflejo del mayor movimiento en el mercado político en general, y dentro del peronismo en particular.

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, se mostró más político que nunca cuando, hace dos semanas, dijo: “Nosotros, como proyecto político, también en el marco del proceso político del año entrante, tenemos la expectativa de llevar a cabo una reforma constitucional, porque creemos que la Presidenta es una alternativa”. Se lo dijo a C5N, el canal de noticias ahora en poder de Cristóbal López.

¿A quiénes aludió De Vido con “nosotros”? ¿Por qué salió de su autoimpuesto ostracismo político? ¿Sobreactuó su “cristinismo”?

En privado De Vido cree que Scioli es la salida única “incruenta” para el kirchnerismo. Porque, por otra parte, tiene perfectamente en claro que no hay “después del2015”para la Presidente.

Después de uno de los actos a los que acuden periódicamente en el Salón del Bicentenario, en la Casa de Gobierno, media docena de gobernadores se reunieron para contarse sus cuitas. Algunos más “cristinistas” en público, otros menos, coincidieron en que se ha llegado a un punto en el que no se sienten obligados a obedecer los “úcases” de la Rosada. “Estos pibes no me van a decir a mí quiénes van en las listas”, advirtió en alusión a los dirigentes de “La Cámpora” uno de los mandatarios provinciales, que en las tribunas asegura que Cristina es la única “garante del modelo”. A partir de 2013, según el cálculo de los popes del peronismo del interior, el sciolismo y todos los vagones que sigan a esa locomotora deberán enfrentar a los neocamporistas, guiados por la batuta de Horacio Verbitsky. “Esas van a ser las dos opciones”, exageró un gobernador norteño que detesta al presidente del CELS.

La catarsis de los líderes provinciales siguió hasta bien entrada la madrugada y desnudó que el peronismo ya busca entre sus filas al sucesor de Cristina. Y que comienza a hacerlo de manera soterrada, mientras a la luz del día sus dirigentes insisten en hablar de reelección como si se tratara de un mantra para ayudar a la Presidente a conservar su lugar central en el esquema de poder del peronismo.

El problema, para los ingenieros electorales del kirchnerismo (hay pocos, pero los hay) es que para las elecciones de mitad de mandato faltan unos eternos doce meses. Y a lo que todos temen es al vacío, porque ese vacío puede servir de caldo de cultivo para intentonas aventureras, sean de sello oficialista u opositor.

Aquí es donde Scioli aparece como el candidato ideal para quienes quieren que casi nada cambie.

El peronismo tradicional, el del interior y el bonaerense, han comenzado a operar para el día después de los comicios del año próximo. La nueva cercanía entre Scioli y Macri es táctica, en este escenario, no estratégica, pero les sirve a ambos y le permite al gobernador de Buenos Aires para ir midiendo cuántos grados puede moverse del eje que le trazó el Gobierno para no enviarlo anticipadamente a la diáspora.

Entretanto, el ex motonauta se reúne con gobernadores (algunos de los que participaron de la reciente reunión relatada), con intendentes y con legisladores y de varios de ellos escucha al oído, cuando se abraza, unas palabras que lo instalan en una suerte de paraíso. “¿Como está el futuro Presidente?”

* Director de gacetamercantil.com